La amenaza a la identidad cristiana en Iraq

¿Qué ocurre cuando personas se ven forzadas a dejar su patria ancestral?

Traducido del inglés por Catherine Shepherd

El término “persecución” y su definición son conocidos por la mayoría de los cristianos. Los cristianos llevan sufriendo persecución desde sus inicios como comunidad. Y a lo largo de la historia los cristianos en diferentes lugares del mundo han experimentado persecución directa de varias formas. Así que, si les digo la verdad, sufrir persecución por ser cristiana no es algo que sorprenda. Cuando oímos hablar de la persecución también aprendemos de personas valientes que no pierden la fe y están dispuestas a morir por ella. El hecho de que estas personas sean tan fieles es algo extraordinario, pero es triste que en estos tiempos modernos en los que hay libertad haya gente perseguida a causa de su fe.

Es muy cruel que maten o asesinen a alguien a causa de su fe, pero en mi opinión no es la forma más desagradable en la que puede terminar la persecución. Hay otro aspecto de la persecución que puede llegar a ser tan devastador como la muerte a la hora de hacer desaparecer a individuos o grupos de personas.

De hecho, lo más peligroso de la persecución no es que amenace la vida de las personas, sino que amenace su fe. Por lo tanto, hablando sobre la persecución de los cristianos en Iraq, a continuación me centraré en cómo la persecución por el llamado Estado Islámico está amenazando nuestra identidad cristiana, una identidad íntimamente ligada a una comunidad y a un lugar en concreto.

Muchos se habrán enterado de lo que ocurrió en Iraq en agosto de 2014. ISIS invadió la llanura de Nínive y obligó a miles de cristianos a abandonar Mosul y los pueblos en los que habían estado viviendo desde los primeros siglos del cristianismo. Aunque algunos pueblos están siendo liberados de ISIS después de más de dos años, la pérdida causada por la persecución ha dejado a los cristianos heridos y profundamente afectados. Es cierto que casi todos sobrevivieron a ISIS pero la forma en la que expresaban su fe o los aspectos cruciales de su fe han cambiado o incluso se han perdido. Esto no ha ocurrido porque la persecución les hiciera dudar de su fe, sino porque había factores causados por la persecución que acabaron con características cruciales de su fe. El hecho de tener que abandonar la tierra hizo desaparecer el fervor religioso ligado a ella. Estas tradiciones son importantes y alimentan la fe únicamente porque se practican en los pueblos cristianos de la llanura de Nínive.

La comunidad cristiana de Iraq está considerada como una de las más antiguas que existen. La gran mayoría de los miembros de esta comunidad habla arameo. La llanura de Nínive al norte de Iraq era la provincia iraquí en la que vivía el mayor número de cristianos. Vivían más de 125.000 en la ciudad de Mosul y en los pueblos y aldeas de alrededor. Pertenecían a diferentes iglesias como la Antigua Iglesia del Oriente, la Iglesia Católica Caldea, la Iglesia Católica Siríaca o la Iglesia Ortodoxa Siríaca.

Desde que abandonaron sus ciudades los cristianos se han dado cuenta de que una de las razones principales de ISIS para atacarlos y echarlos de la llanura de Nínive era para declarar la guerra a su patrimonio cultural, a su pasado y a su futuro a la vez, y a las tradiciones locales que dieron forma a su identidad cristiana durante siglos. Y esto hace mucho más daño que matar a las personas. Hay un ejemplo que me gustaría contar.

Una de las prácticas importantes que los cristianos de la llanura de Nínive tenían en sus pueblos era el respeto por los santuarios y las tumbas de los mártires. Hay cinco santuarios increíbles en Nínive. La veneración de los santos y los mártires por medio de la peregrinación a estos santuarios era una señal del sentimiento religioso de los cristianos iraquíes. Había fiestas y temporadas en las que los cristianos visitaban estos santuarios para expresar aspectos cruciales de su identidad. A lo largo de los años y los siglos estas peregrinaciones se han ido convirtiendo en tradiciones que son tan antiguas en Iraq como el mismo cristianismo. Durante una peregrinación la comunidad se reúne para vivir una experiencia religiosa que la enriquece grandemente y que fortalece su fe.

En primer lugar, la conexión con estos santuarios los conectaba con su pasado. Estos santuarios eran como pozos de sabiduría y virtud moral para aquellos que asistían a la celebración. Al mismo tiempo estos santuarios eran como oasis para la comunidad que peregrinaba; un lugar donde recobrar fuerzas y obtener consuelo para seguir en su camino al santuario del templo celestial. En segundo lugar, la comunidad se reunía alrededor del santuario donde declaraba que pertenecía a la comunidad de santos y mártires. Anhelan seguir en el camino espiritual que comenzaron sus antepasados. En tercer lugar, enseñaban a sus hijos cómo sería probablemente el futuro. Asistir a estas fiestas creaba una armonía social, cultural y espiritual.

Los cristianos de la llanura de Nínive practicaron y guardaron esta tradición con tremendo entusiasmo durante siglos. La tradición les daba un fuerte sentido de comunidad. Cada vez que visitaba los santuarios, la comunidad entera estaba declarando su voluntad de seguir con la fe de los apóstoles y los santos. Pero ISIS arrasó con todo esto y durante más de dos años los cristianos de Nínive han estado exiliados lejos de su tierra natal. Esta tradición ligada a una tierra y a una comunidad desaparecería porque el pueblo fue obligado a exiliarse. Fue duro para los cristianos darse cuenta de que al dejar su tierra estaban perdiendo lo que les hacía especiales y que poco a poco se integrarían en el mundo.

No esperaban que ISIS entrara en una zona considerada por los cristianos bien protegida gracias a sus iglesias, santuarios y santos. Nadie creería que en la ciudad no quedaría ni un cristiano en cuestión de días. Los cristianos tuvieron que enfrentarse a una realidad que no habían previsto. Están lejos de su tierra y están en exilio llorando el pasado y temiendo al futuro.

La tierra era muy importante en la estima de este pueblo. Hay un fervor religioso ligado a la tierra. Las peregrinaciones a lugares santos como práctica religiosa es una parte íntegra de nuestra cultura y ayuda a forma la base de la identidad iraquí. La base de nuestra existencia se convertirá en meras historias del pasado.

ISIS no sólo iba detrás de personas o dinero. Perseguía la historia. Buscaba la señal distintiva del cristianismo en Oriente Medio. Al dejarlo todo atrás las personas sienten que no tienen mucho que ofrecer al mundo: no tienen ni identidad, ni tradiciones, ni historia. Tienen que empezar de cero y pedirle al mundo que cubra sus necesidades básicas. Este sentimiento de dignidad perdida hace que muchos empiecen a desconfiar del gobierno y de sus amigos. Tienen que formar una nueva comunidad, una nueva forma de vivir en paz. Tienen que confiar en unas nuevas normas que no los conectan con su pasado. Tienen que plantar sus semillas en una nueva tierra y seguir adelante.


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