Estudiantes con la Biblia a mano en una conferencia de KGK Japón.

La tarea sagrada del intérprete bíblico: el método de un Cristiano de China

Soy un malayo de segunda generación de origen chino, criado en una familia confuciana. Conocí el señorío de Cristo en un instituto anglicano donde la Scripture Union promocionaba un evento de comunión cristiana en el campus. Desde entonces, mi vinculación con el ministerio estudiantil en los campus ha surgido en varias formas, la mayoría de las cuales incluían la enseñanza de la Biblia a estudiantes universitarios. Creo en las lecturas dinámicas y mutuamente edificantes de la Biblia que mantienen la tensión entre el mundo académico y la iglesia y así responden a mi pregunta como joven cristiano: ¿Qué relación tiene la Biblia con los pueblos chinos y sus culturas? Tras pasar los últimos treinta años buscando una expresión china del Evangelio así como una lectura bíblica de las culturas chinas, he llegado a comprender que esta crucial empresa inter-cultural no solo es por y para los cristianos chinos, sino que también resulta esencial para la robustez de la fe de la iglesia global que necesita escuchar y aprender de los hermanos y hermanas de la Mayor Parte del Mundo.

En mi libro de 1998, What Has Jerusalem to Do with Beijing? (¿Qué tienen que ver Jerusalén y Beijing?), muestro dos maneras en las que desarrollar la interpretación bíblica china:[1]

1) Lectura indígena: Uso los textos bíblicos para abrir un diálogo con los temas eternos de las culturas chinas, tales como el lenguaje de la filosofía del yin-yang y la moral confuciana de Tian Ming (Mandato del Cielo) además de li (derecho/propiedad) y ren (amor), para representar los conocimientos bíblicos de Dios, la humanidad, el descanso, la voluntad de Dios y otros. Nadie puede comunicarse de una forma inteligible en axiomas teológicos libres de cultura; y la cultura cristiana tampoco puede tener significado en un vacío cultural. Por ello, busco expresar la verdad bíblica en el idioma de mi gente.

2) Lectura contextual: Uso los textos bíblicos para leer las culturas chinas. Por ejemplo, la predicación de Pablo en Atenas puede entenderse como una charla para los filósofos atenienses o para los filósofos chinos, y el mensaje de esperanza en el libro del Apocalipsis les habla también a los cristianos chinos que vivieron la Revolución Cultural.

Mi lectura de la Biblia ha evolucionado desde una interpretación china-cristiana a una interpretación cristiana-china. Ambos términos prestan especial atención a la relación dinámica entre la interpretación y el ser chinos (cultura, filosofía, texto, formas de vida y demás), pero el primero busca expresar la teología cristiana de una forma cultural e indígena, mientras que el segundo hace una lectura bíblica de la cultura además de desarrollar dicha tarea.

A fin de ilustrar la interpretación inter-cultural, he formulado tres planos retóricos de significado interactivos que se engloban y desarrollan a lo largo de nueve medios (ángulos) de escritura, escritor, lector, etc.[2]

El primer plano retórico de significado (triángulo) es el concerniente al mundo lingüístico de la realidad representado en relación al autor bíblico como usuario del lenguaje:

Como intérprete veo que este plano es complejo, puesto que siempre estoy traduciendo del griego, hebreo y chino cuando leo la Biblia. La traducción al chino del nombre de Dios en Éxodo 3 o el término logos en Juan 1 ha sido un asunto arduo y espinoso. El reto puede superarse cuando prestamos atención a los significados potenciales del texto bíblico que emergen cuando el lenguaje bíblico interactúa con el de los lectores de la Biblia; y cuando el mundo bíblico interactúa a su vez con el de sus lectores.[3] Por ejemplo, en Juan 1, ¿se refiere logos a la comprensión griega de la lógica, la dicción, el argumento, la estructura del universo, o todos los anteriores y más? O al contrario, ¿se refería el autor del Evangelio de Juan a la comprensión hebraica de logos como sabiduría (hokmah), es decir, la sabiduría creativa y redentora de Yahweh (Proverbios 8)? ¿En qué sentido engloba la palabra logos tanto la comprensión griega como la hebraica de la sabiduría y la verdad personificadas en el pasaje de Juan 1?

El segundo plano se ha entendido tradicionalmente como la exégesis bíblica, que se refiere a la preocupación de lector de la Biblia por el significado histórico del texto:

Mi método aquí es expandir el significado tradicional de la exégesis a la luz del método retórico. Es decir, el escritor bíblico afronta los temas contextuales del público y/o expresa las buenas nuevas de Dios en el lenguaje indígena de su público.

A causa de la fluidez existente entre el significado histórico y el significado contemporáneo del texto sagrado, el tercer plano es necesario para marcar un “home run” y conseguir una interpretación completa de la Biblia. Dicho tercer plano implica la interacción entre la comprensión del intérprete moderno de los primeros dos triángulos y su entendimiento del público moderno:

Tras los escritores humanos de los textos bíblicos está el Autor Divino, cuyo significado es tan rico, multicapa y extenso que tan solo su Espíritu es capaz de 1) encarnarse lingüísticamente en los primeros idiomas y en las lenguas vernáculas; mientras que 2) ilumina a los intérpretes modernos en nuestros propios idiomas y en nuestra comprensión a fin de que el texto bíblico siga mostrando su poder sagrado para compartir el mensaje de Dios a través del espacio y del tiempo.

Atribuyo la continuidad del significado desde segundo plano hasta el tercero a la obra del Espíritu Santo. Por supuesto, el autor divino puede obrar sin necesidad de un intérprete humano. Pero, dado que el Espíritu Santo penetra y sopla a su voluntad, el intérprete bíblico está llamado a esta tarea sagrada. Aunque la Union Version de la Biblia china no es una traducción perfecta y hemos hecho revisiones a través de los años, esta traducción ha hablado palabras de vida, salvación y esperanza a los lectores chinos.

En situaciones de la vida real, la lectura propia de la Biblia es un proceso complejo que está formado por al menos tres de estos planos que confluyen e interactúan entre sí:

Por tanto, para seguir un proceso interpretativo completo, uno debería visualizar estos nueve triángulos en tres planos que interactúan entre sí. Todo texto bíblico es, simultáneamente, retórico (porque busca persuadir), interactivo (porque es comunicativo), hermenéutico (porque es significativo para sus públicos nuevos) y teológico (porque su contenido teológico se sustenta por la palabra-acción de Dios en el mundo, desde lo antiguo hasta lo moderno).

Volviendo a nuestro ejemplo de Juan 1, ¿puedo, como intérprete moderno de la Biblia, traducir la palabra logos correctamente usando la palabra china dao? ¿Acaso tiene un significado cósmico y daoista la palabra dao en la versión Chinese Bible Union? ¿O significa la persona o el personaje del dao de Confucio? ¿O es acaso una combinación de ambos y algo más? ¿Se ha restringido el significado original del Evangelio de Juan en la traducción china, traicionando, por tanto, el significado inicial? ¿Hay alguna posibilidad real de que la traducción china (dao) represente una versión más rica aún de logos que el vocablo inglés “Word” (Palabra) aún a pesar de sus limitaciones y diferencias con respecto al griego y al hebreo? Si defendemos la interpretación inter-cultural, la respuesta a la última pregunta es “sí”. El significado robusto de dao en las culturas chinas nos permite apreciar los aspectos multi-dimensionales de Jesús y el logos/dao del Evangelio: 1) Jesús, el Creador del cosmos, la Verdad primigenia que mantiene unido al universo; 2) Jesús, la sabiduría personificada, cuya persona o personalidad encarnada se transforma en la vida y la luz de la humanidad y del mundo creado; 3) Jesús, la palabra retórica cuya palabra y cuyo diálogo revela a Dios (YO SOY EL QUE SOY) y proporciona comunicación entre Dios y los seres humanos.

Viviendo en los espacios limítrofes del “entre” no les ha resultado cómodo a muchos cristianos chinos. Sin embargo, no están llamados a lecturas inerrantes de la Biblia, aunque esa sea una meta en sí, sino a la fidelidad bíblica. Esto requiere confianza en Dios y en su Espíritu que “dispone todas las cosas [interpretaciones] para el bien” cuando escuchamos a los demás en humildad, convirtiéndonos así en una iglesia global. “Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido” (1 Cor. 13:12, NVI). Necesitamos estudiar la Biblia usando todos los recursos exegéticos y hermenéuticos que tenemos a nuestra disposición, con humildad y hospitalidad ecuménica.

Publicado bajo una licencia de Creative Commons (Reconocimiento Sin obra derivada).


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