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Las universidades como entidades de vigilancia

Democracia y crítica a los poderes establecidos

Traducido por Laia Martinez

La universidad es un espacio donde se exploran, avanzan y critican las ideas. También es un espacio para criticar las políticas del gobierno. Tales críticas son importantes para la salud de las democracias liberales, además de seguir el ejemplo de los profetas bíblicos.

El hecho de que en las universidades indias haya cada vez menos libertad de expresión es una señal de que la democracia liberal se está marchitando. En la mayoría de los países de Asia del Sur, la democracia es joven, superficial y frágil. En India, la democracia ha sido bastante estable durante los últimos setenta años, excepto por un breve período de emergencia en 1977. Desde la gran victoria de Narendra Modi en 2014, el ránking democrático de la India, comparado con los países de todo el mundo, ha pasado de estar en la 27ª posición en 2014 a la 41ª en 2018.[1] Una de las consecuencias de la victoria de Modi ha sido la polarización entre aquellos que se someten a la línea de pensamiento del gobierno y los que se oponen a ella. Esta polarización es evidente en muchos campus universitarios.

La cuestión empeora cuando las voces que critican al gobierno son tildadas de «antinacionalistas». Los medios de comunicación, tanto visuales como de imprenta, que están cerca del gobierno incrementan su retórica. Las ONGs y los canales de noticias que critican las acciones del gobierno son allanadas por funcionarios del departamento de hacienda y otras agencias con la excusa, entre otras, de que necesitan comprobar el cumplimiento tributario.

Recientemente, el gobierno de la India publicó una circular para que las facultades de la universidades financiadas por el gobierno de la Unión pasen a estar bajo el control de la Conducta de los Servicios Centrales (CCS por sus siglas en inglés), que ha estado regulando la conducta de los burócratas. Con ello, los profesores de las universidades se verían impedidos de hablar en contra de las políticas y acciones del gobierno. Además, esta medida permite a la autoridad política identificar aquellas voces que son inconvenientes para aquellos que están en el poder. La ironía está en que, por lo general, los líderes de los partidos políticos se muestran orgullosos de la tradición democrática de la India y detestan que se les diga que sus acciones la están perjudicando.

Los profesores como agentes políticos de vigilancia

A veces, los legisladores pueden elaborar leyes equivocadas y los gobiernos, desarrollar políticas equivocadas. En estas ocasiones, puede que se trate de un error a la hora de tomar la decisión, o puede que se trate de una medida deliberada para beneficiar a los que gobiernan a expensas de la libertad de los ciudadanos. Personas de muchas partes del mundo podrán sentirse identificadas con esta historia. En 2015, el gobierno de la India desmonetizó el 86% del dinero en efectivo disponible en la economía. Si fue o no un método eficaz para reducir, por ejemplo, el dinero en negro, tendrá que verse en los próximos años. Para ello, los economistas en las universidades tendrán que estudiar sus efectos y ofrecer una valoración de estos. Si los resultados negativos superan los positivos, será una lección que tanto el gobierno de ese momento como otros tendrán que tener en mente.

Sin embargo, si se les prohíbe a los economistas en las universidades examinar y criticar las políticas del gobierno, como la desmonetización, entonces no puede aprenderse ninguna lección a partir de un experimento tan inmenso. Dado el tipo de los costes sociales y monetarios involucrados, es una cuestión demasiado importante como para no examinarla. El otro aspecto igualmente negativo de silenciar a los profesores que es que socava el propósito mismo de la universidad. A fin de cuentas, se supone que la universidad es un lugar donde se debe permitir todo tipo de ideas para que puedan rebatirse. Así, todos los que respaldan la desmonetización pueden expresar su opinión y aquellos que no piensan igual también pueden expresar su opinión, y los demás pueden tomar una decisión basada en los razonamientos y en la conclusión a la que se llega.

Es aceptable que aquellos que sirven en el ejército no tengan la libertad de criticar las políticas del gobierno. La cadena de mando en el ejército funciona de una forma muy diferente de la de los centros universitarios, especialmente cuando son las ideas las que se están poniendo a prueba. También es comprensible que la burocracia no tenga mucha libertad a la hora de hablar en contra de las políticas del gobierno. Sin embargo, en la universidad, poder debatir las ideas es la base de muchos programas de investigación. Tanto si se trata de las ciencias naturales, las ciencias aplicadas, las ciencias sociales o las humanidades, la libertad de expresión es esencial para conseguir el conocimiento que resulta en el florecimiento humano. Esta libertad debe incluir la libertad de criticar y retar la opinión y las políticas del gobierno acerca de varios temas, incluso de poder llevar a cabo un Litigio de Interés Público (PIL, por sus siglas en inglés). La posición del gobierno sobre los derechos humanos, la distribución de la riqueza, las relaciones exteriores y otras cuestiones, deben poder ser criticadas abiertamente si son consideradas injustas o perjudiciales. Poder decir la verdad a las autoridades es un aspecto clave de los programas de investigación.

Crítica de los «poderes establecidos» en la Biblia

En el capítulo 18 del libro del Apocalipsis, Juan presenta lo que Richard Bauckham llama una de las críticas más contundentes al imperio romano y su sistema económico.[2] La imagen que emplea Juan para Babilonia para criticar el sistema de entonces, podría interpretarse más allá del impío imperio romano. G. K. Beale apunta que Juan no solo se concentra en la «malvada cultura económico-religiosa», sino en la iglesia e Israel, pues estos también han puesto en peligro su camino con Dios para formar parte de un sistema mundano.[3] Para Juan, criticar el gobierno y su estructura no se contradice con lo que Pablo dice en Romanos 13:2: «Por lo tanto, todo el que se opone a la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido. Los que así proceden recibirán castigo». Pablo entiende que los gobernantes posean espadas (hoy en día, armas de fuego) para mantener el orden social mediante el castigo de los criminales. Para ponerlo en perspectiva, Nicholas Wolterstorff destaca que la tarea, dada por Dios, de los gobernantes es castigar a los malhechores, lo que intrínsicamente lleva a fomentar las buenas acciones.[4] Sin embargo, si los gobernantes empiezan a hacer el mal o a implementar medidas perjudiciales para la vida de los ciudadanos o las relaciones sociales, entonces, ser un buen ciudadano de aquel territorio significaría criticar la política defectuosa o denunciar la hipocresía de aquellos que están en el poder.

Juan no estaba en el espacio seguro que ofrece la universidad, donde la libertad de expresión es más respetada que afuera. Sin embargo, para él, criticar el malvado sistema económico-religioso de su tiempo era una tarea que venía de Dios. El lugar donde estamos, así como los retos y problemas a los que nos enfrentamos hoy, es diferente del de Juan. Sin embargo, la maldad y las medidas opresoras reaparecen en diferentes matices. Por ejemplo, cada vez es más común deificar a un líder político o a una nación y difamar a aquellos que se niegan a obedecer a sus gobernantes. Hace unos años, el entonces Presidente del Consejo de Relaciones Culturales de la India (ICCR, por sus siglas en inglés) y el antiguo Presidente del Consejo de Investigación Histórica de la India (ICHR, por sus siglas en inglés) hablaron acerca del Primer Ministro Narendra Modi como si fuera la encarnación de un dios y afirmaron que era más grande que Mahatma Gandhi.[5] Las estructuras económicas que ensanchan aún más la brecha de las desigualdades entre ricos y pobres en nombre de la prosperidad económica están saliendo a la luz. Se dice que 26 personas poseen tanta riqueza como los 3,8 billones de personas que viven en la mitad más pobre del mundo, mientras que en la India, 9 personas poseen tanta riqueza como la mitad más pobre del país.[6] Los seguidores de Cristo que se encuentran en un lugar más seguro por el hecho de estar en la universidad necesitan examinar la postura del gobierno sobre la libertad de expresión y la política de sanidad, entre otras, y calibrar con mesura estas cuestiones.

A lo largo de la historia, hemos visto que la alabanza a un líder político perjudica la democracia y la alabanza a una nación puede llevar a una guerra entre las naciones. El debate en la universidad debe consistir en criticar tal deificación o casi deificación.

Conclusión

Frente a un líder político fuerte o un estado opresor, es arriesgado denunciar las medidas injustas o las violaciones de los derechos humanos en nombre del hipernacionalismo. Provocar la ira del líder o del estado puede resultar en sufrir abusos verbales o físicos por parte de aquellos que no están de acuerdo contigo. Incluso, puede resultar en ser despedido del lugar de trabajo, ir a la cárcel o, incluso ser asesinado. Quienes tienen un hogar que perder o niños que dependen de ellos, a menudo eligen permanecer sumisos, en vez de implicarse en la lucha contra tal injusticia.

Mientras formaba parte del equipo de UESI, el movimiento IFES en la India, me contuve a la hora de criticar las políticas del gobierno. Aunque la organización no hace nada malo, sus miembros piensan que criticar abiertamente las políticas del gobierno puede crear problemas en su funcionamiento. Debido a que ninguna organización quiere despertar la ira de ningún gobierno cuando esta no ha hecho nada malo, los obreros prefieren mantenerse a cierta distancia de las cuestiones demasiado políticas. Sin embargo, ahora que tengo diferentes responsabilidades como becario de posgrado en una institución de arte liberal, tengo más libertad para criticar las políticas públicas que, según mi opinión, impiden el florecimiento.

Esperar a que haya elecciones de nuevo para expulsar a un tirano o un partido político divisivo no es suficiente. A menos que los más instruidos hablen, los menos instruidos permanecerán relativamente desinformados. A veces, los menos instruidos, a diferencia de los más instruidos, no tienen los recursos adecuados para denunciar y criticar las políticas injustas del estado. Es por ello que los más instruidos, especialmente los que están dentro del ámbito universitario, tienen la obligación moral de decir la verdad a los que gobiernan.

Ser leales al Cristo crucificado y resucitado y no al César del momento significa asegurar la libertad, la justicia y la igualdad, no solo para uno mismo sino para los demás cristianos y ciudadanos de mi comunidad. Hacer esto es una expresión de mi obediencia a Cristo, que instruyó al escriba a demostrar el amor hacia su prójimo al preocuparse por el que es más indefenso.


Preguntas para debatir

  1. Lee 2 Samuel 12: 1-15, Mateo 14: 1-12 y/o Apocalipsis 18. ¿Cómo se enfrenta y critica el profeta la estructura de poder de su día?
  2. ¿Cómo podemos reconciliar estos pasajes proféticos con lo que Pedro dice en 1 Pedro 2: 13-17?
  3. ¿Cómo han moldeado visiblemente las voces de la universidad la política pública? Da un ejemplo.
  4. ¿Cómo puedes demostrar amor a tu prójimo, especialmente al prójimo necesitado, mediante tu especialización académica?
  5. ¿Cómo nos podemos preparar para ser las voces de la universidad que promuevan la democracia y el florecimiento humano?
  6. ¿Pueden las críticas a la estructura de poder llevar a una eventualidad más extrema como, por ejemplo, la anarquía política, donde diferentes actores separados del estado luchan por llenar el vacío político? Si has contestado afirmativamente, ¿qué podemos hacer para que nuestras críticas no lleven a esta situación?

Notas al pie

[1]. Los cinco parámetros empleados para medir esto son: el pluralismo y proceso electoral, el funcionamiento del gobierno, la participación política, la cultura política y las libertades civiles. ‘Democracy Index 2014: Democracy and Its Discontents’ [Indice democrático 2014: la democracia y sus descontentos] (Londres: Economist Intelligence Unit, 2015), http://www.eiu.com/Handlers/WhitepaperHandler.ashx?fi=Democracy-index-2014.pdf&mode=wp&campaignid=Democracy0115; ‘Democracy Index 2018: Me Too? Political Participation, Protest, and Democracy’ [Indice democrático 2018: ¿Yo también? Participación política, protestas y democracia] (Londres: Economist Intelligence Unit, 2019), http://www.eiu.com/Handlers/WhitepaperHandler.ashx?fi=Democracy_Index_2018.pdf&mode=wp&campaignid=Democracy2018.

[2]. Richard Bauckham, The Climax of Prophecy: Studies on the Book of Revelation [El clímax de la profecía: Estudios sobre el libro del Apocalipsis] (Edimburgo: T & T Clark, 1993), 338.

[3]. G. K. Beale, Revelation: A Shorter Commentary [El Apocalipsis: Un breve comentario](Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 2015), 378.

[4]. Nicholas Wolterstorff, The Mighty and the Almighty: An Essay in Political Theology [El poderoso y el Todopoderoso: Un estudio sobre teología política] (Nueva York: Cambridge University Press, 2012), 88.

[5]. Shubhajit Roy, ‘Meet the New ICCR Chief: Modi Avatar of God, Bigger than Gandhi’ [Conoce al nuevo presidente de ICCR: Modi avatar de Dios, más grande que Gandhi], The Indian Express, 1 noviembre 2014, https://indianexpress.com/article/india/india-others/meet-the-new-iccr-chief-modi-avatar-of-god-bigger-than-gandhi/.

[6]. ‘Telling Numbers: Nine Indians Own as Much as Half the Country’ [Explicando los números: nueve indios poseen tanto como la mitad del país], The Indian Express, 22 January 2019, https://indianexpress.com/article/explained/telling-numbers-9-indians-own-as-much-as-half-the-country-oxfam-wealth-inequality-report-5549151/.

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