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Milagros en la cantina

El ministerio estudiantil pionero en Asia Central

Entré en la cantina ya feliz. No era mi universidad, pero pude entrar al campus sin que nadie me lo impidiera. Encontré un sitio, me senté, abrí la libreta de oración y escribí: «Si envías a alguien a que se siente a mi lado, le explicaré el evangelio».

Una hora después, oí: «¿Puedo sentarme contigo?». Comenzamos a hablar. Era una estudiante no creyente. Le mostré lo que había escrito en mi libreta y le dije que ella era una respuesta a mi oración. Se abrió y me contó sus problemas en casa y en su vida personal. Bromeó con que no creía en la oración. Pero me dejó que orara por ella ahí mismo, en la cantina.

Unos días más tarde, mi nueva amiga me llamó. Quería contarme que las situaciones por las que había orado habían cambiado por completo.

Nacer musulmán, morir musulmán

Empecé a ir a la cantina cada semana. Es una obra pionera ¡Me he encontrado con ocho estudiantes creyentes en los últimos meses! Nos reunimos en las pausas e intentamos compartir el evangelio con sus amigos.

La mayoría de ellos son musulmanes nominales. Si se convirtieran al cristianismo, afrontarían la oposición de su familia. Como yo. No hay ningún otro cristiano en mi familia. Si naces musulmán, tienes que morir musulmán, dicen.

La primera vez que oí sobre Jesús como estudiante de primer año fue a través del movimiento de IFES de aquí. Tras estudiar la Biblia durante unos años, decidí seguir a Jesús. Durante mis estudios de máster, pasé a ser líder estudiantil y luego a trabajar en prácticas. Ahora curso un doctorado en Biofísica y trabajo en la obra a media jornada. A largo plazo, me encantaría ir a un país menos alcanzado aún de Asia Central y trabajar para la obra a tiempo completo allí, si Dios abre la puerta.

Por qué necesitan a Jesús

Los estudiantes con los que me encuentro en la cantina necesitan a Jesús de verdad. En este país, existe un espíritu de depresión. Muchos vienen de familias rotas. No se sienten amados. Todos quieren abandonar el país a causa de la baja calidad en educación y la falta de oportunidades laborales. El soborno y la corrupción también son grandes problemas.

La universidad tiene su desafío particular. Es una universidad de artes y los estudiantes no tienen buenas relaciones entre ellos. Se comparan y compiten, sienten celos.

Ora por nosotros. Estamos buscando una oficina aquí, un obrero hombre y oportunidades para la obra pionera en otras ciudades.

Ora por el avivamiento entre los estudiantes.


Obra pionera

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