Prójimos en conflicto

Los estudiantes de Armenia y Azerbaiyán se enfrentan a una guerra desgarradora unos contra otros. Durante casi treinta años, las tensiones étnicas se han acelerado acerca de una disputa territorial. Ha dejado a ambos países con miles de bajas militares, muchas ellas de estudiantes universitarios. Mientras se llama a los estudiantes a la guerra, los cristianos de ambos bandos oran por paz. 

No existe ninguna solución sencilla. Los estudiantes de ambos países se sienten atrapados entre el amor por su patria y el mandato de Dios de amar a sus enemigos. Con todo, sus gobiernos les siguen pidiendo que peleen. Durante los años anteriores, los corazones se empezaban a enternecer en ambos lados. Ahora los líderes temen que el progreso hacia la reconciliación quede en nada. Pero ambos bandos están esforzándose al máximo por gestionar sus profundas heridas. 

Es difícil para los extranjeros saber cómo mostrar su apoyo. Sergei, secretario regional de Eurasia, explica que es importante no tomar posiciones, sino más bien escuchar con empatía a ambos lados. 

«Debemos evitar racionalizar por qué ha ocurrido la situación. No queremos ser como los amigos de Job. Por el contrario, oramos por ambos países. Y aprendemos a hacer pequeñas cosas como preguntar: ‘¿Cómo estas hoy? ¿Qué te ocurre?’, y ofrecer toda nuestra atención». 

Esta semana, intercedamos por nuestros hermanos y hermanas en Armenia y Azerbaiyán. Únete a nosotros y oremos por las siguientes peticiones: 

  • Los estudiantes y líderes se apresuran a ayudar a quienes no tienen comida ni refugio, y no les queda tiempo para lidiar con su propio trauma y dolor. Ora por la sanidad de sus mentes y corazones. 
  • Ora para que Dios dé sabiduría a los creyentes llamados a luchar en el frente. Pídele a Dios que los ayude a encontrar un camino de testimonio fiel en medio de lealtades en tenso conflicto.  
  • La semana pasada, el movimiento armenio recibió la noticia de que habían matado a uno de sus líderes estudiantiles que trabajaba como médico. Ora por ellos y su dolor. Ora también por aquellos que han perdido a sus seres queridos en ambos países. 
  • Ora para que los políticos encuentren una forma de establecer la paz. 

Porque es mi hermano

Esto no era lo que Arjun* tenía en mente cuando soñaba con ser médico. Dio un traspié hacia atrás mientras el hombre avanzaba. Le gritaba palabras de odio. «¡Vuélvete a tu país!». Su mirada era de odio. Arjun detectó de reojo que alguien se acercaba y observaba a su grupo de seis estudiantes. Su amigo gritó. ¡El hombre lo había golpeado! Vio que se acercaban más hombres. Venían de todas partes. Eran veinte. Se acercaban con los puños en alto, y Arjun supo que la cosa no acabaría bien. Alzó la vista justo antes de recibir el primer puñetazo y vio a un policía recostado sobre una pared, observando en silencio. 

Arjun recordó su pequeña bata blanca. De pequeño, le encantaba disfrazarse de médico. Sus padres se sintieron orgullosísimos cuando les contó que quería estudiar Medicina. Cuando supo que podía asistir a una escuela de Medicina de Asia Central por un bajo precio en comparación con la India, tomó la decisión. El encargado de admisiones le doró la píldora. La ciudad sería moderna y emocionante. Todos hablarían inglés. Los seis años en el extranjero pasarían volando.  

Pero mentía. Arjun se dio cuenta enseguida de que la situación no sería tan perfecta como pensaba. En el aeropuerto, el coordinador de estudiantes obligó a Arjun y a su amigo Veer* a entregar sus diplomas. Ellos y los otros estudiantes indios fueron apiñados dentro de un taxi y enviados a su destino de estudio, a once horas de recorrido. Estaban hambrientos y nerviosos y no podían comunicarse con el conductor, que solo hablaba el idioma local. Pero esa era la menor de sus preocupaciones. Pronto se dieron cuenta de que, como indios, se enfrentaban a la dura discriminación de los autóctonos.  

Se les advirtió que no se salieran a la calle después de las cinco, ya que un encuentro menor con las personas equivocadas podría volverse peligroso enseguida. A sus amigos les robaron las carteras y mochilas a plena luz del día. Sus básicos conocimientos del idioma local los dejaban indefensos. Pero había una palabra que entendían muy bien: «negro». Cuando caminaban por los mercados, los niños les gritaban esa palabra mientras sus padres los señalaban con el dedo. 

La discriminación también se daba en el campus. Tras su primer examen, Arjun y Veer se unieron a una larga fila para esperar los resultados. Pasada una hora, habían llamado a sus 200 compañeros, pero ellos dos seguían a la espera. Empezaron a entrar en pánico. «¿Y nuestros exámenes?». La puerta se abrió y salió el responsable de su grupo.  

El profesor quiere saber cuándo le pagarán”.  

Arjun y Veer no lo sabían, pero los profesores solían retener las notas de los estudiantes hasta que les pagaran un soborno. Los estudiantes indios pagaban un plus. Sus compañeros locales pagaban el equivalente a 15 USD para obtener una buena nota, pero a Arjun y Veer los obligaban a pagar unos 200 o 300. Pero a veces ni siquiera les permitían hacer el examen. Mientras el resto de los estudiantes esperaban para entrar al aula de evaluación, algunos profesores esgrimían excusas baratas para echarlos. Una vez negaron la entrada a Veer por vestir una sudadera. En otra ocasión expulsaron a Arjun por llevar barba. 

A pesar de sus esfuerzos por entender al pueblo local, Arjun y Veer siempre chocaban con su trato. Desesperanzados, se veían ante seis años sin ningún aliado a su alrededor. Incapaces de encontrar alivio del estrés de sus cursos y los peligros de la ciudad, los estudiantes se sentían sin hogar a nivel emocional. Y así siguieron hasta que su compañero de clase indio, Sai*, conoció a una compañera local llamada Adel*. 

Adel nunca había conocido a ningún indio. Pero, al hablar con Sai después de clase, se dio cuenta de que este necesitaba a un amigo. Ella lo invitó a su grupo de IFES, y Sai invitó a Arjun y Veer. En cuestión de semanas, otros 15 estudiantes indios asistían con regularidad. Allí, los estudiantes conocieron a Omar* y Elina*, el personal local de IFES, que los acogieron en sus vidas. Por fin tenían amigos locales.  

Omar y Elina fueron las primeras personas a las que Arjun y Veer llamaron tras ser golpeados en la calle camino a casa después de clase. Los dos obreros los llevaron enseguida a la comisaría, donde los policías aconsejaron a los estudiantes que no interpusieran ninguna denuncia. Con todo, Arjun y Veer se sintieron reconfortados por tener a alguien a quien llamar. Estas relaciones cambiaron por completo su experiencia. Adel les ofreció ayuda para cualquier cosa que necesitaran. Los acompañaba a los mercados y regateaba los precios del alquiler con los propietarios. Tan solo con su presencia, cambiaba drásticamente la forma en que los lugareños reaccionaban ante los estudiantes indios. 

Pero otros no entendían por qué Omar, Elina y Adel se preocupaban por los extranjeros. Cuando Adel caminaba con ellos, la gente se le acercaba para preguntarle si estos indios la estaban molestando. A veces incluso la desafiaban. Una vez acompañó a Veer a una clínica para asegurarse de que no le cobraban un precio desmedido. Cuando se negó a abonar el pago desorbitado que pedían, el médico se enfadó. Le preguntó por qué se esforzaba tanto por defender a un extranjero. La respuesta de Adel fue tan sencilla como rotunda:  

“Es mi hermano», contestó. “Y a la familia se la protege.”  

Y es cierto: Arjun, Veer y otros estudiantes indios encontraron a una auténtica familia en el movimiento de IFES de Asia Central. Adorar y estudiar la Biblia con Omar, Elina y Adel los ayudó a soportar los momentos más oscuros de sus estudios. Estos amigos eran sus aliados en una cultura que los rechazaba. Arjun describe a sus amigos cristianos locales como personas íntegras.  

“Siempre defendieron las cosas justas”, comenta. “Siempre nos respaldaron”. 

En muchos lugares, los extranjeros (estudiantes internacionales, refugiados e inmigrantes) sufren discriminaciones flagrantes en sus nuevas sociedades. Los cristianos como Omar, Elina y Adel aprovechan la oportunidad de acoger a estas personas y exigir justicia en su nombre. Aunque eso les cueste su reputación social. Sus acciones honran el mandamiento de Dios de tratar al extranjero «como a un natural de vosotros» (Levítico 19:33-34) y dar testimonio del amor divino para todos los pueblos y naciones.  

¿Cómo puedes brindar tu apoyo a los extranjeros de tu alrededor? ¿Qué puedes hacer para exigir justicia en su nombre? 

 
*No es su nombre real. 

Hackers cristianos resuelven problemas

¿Qué pasa cuando unes a desarrolladores de software cristianos de todo el mundo? Creas una colaboración masiva de solucionadores de problemas. Bienvenido a #HACK 2020. Es un congreso de tecnología que desafía las fronteras, restricciones geográficas, la persecución y el aislamiento. Genera productos innovadores para la sociedad y lleva el evangelio a los no alcanzados. #HACK comenzó en Urbana 2015 con dos cristianos que trabajan para la NASA. Desde entonces, se ha convertido en un evento anual masivo en todo el planeta.  

Cada año, #HACK reúne a programadores, desarrolladores y especialistas en tecnologías informáticas para entablar una colaboración intensiva. El Internet posibilita que los grupos de encuentren tanto a nivel local como transnacional. La creatividad es su combustible. Los colaboradores buscan formas innovadores de superar desafíos locales e internacionales. Cada proyecto pretende solucionar un problema de la sociedad o ampliar el alcance del evangelio.  

Durante los últimos años, los estudiantes de CSC Moldavia han formado parte activa de #HACK. Han trabajado con creatividad para desarrollar aplicaciones y plataformas que luchen contra el ciberacoso y propulsen la propagación del evangelio. Más recientemente, han desarrollado un sistema de gestión de biblioteca y una aplicación de reproducción de música para ayudar a los estudiantes con depresión.  

Vasile Stan es un estudiante de CSC que lleva varios años participando. Ha sido el impulsor principal de #HACK en Moldavia y espera comenzar el evento en Rumanía el año que viene. A Vasile le apasiona involucrar a los estudiantes. Él nos dice: 

«Me encanta ver que este año participarán más estudiantes online. Esto los desafiará a interactuar y colaborar en los proyectos. Espero que después del evento tengamos herramientas útiles y accesibles para que la comunidad expanda la Palabra».  

Muchos otro estudiantes de IFES de todo el mundo también participarán. Esta semana, ora por los que están involucrados en #HACK, que se celebrará el mes que viene.  

  • Ora para que los estudiantes tengan energía creativa para ofrecer soluciones innovadoras.  
  • Ora para que sus esfuerzos avancen el evangelio en áreas de difícil alcance.  
  • Ora para que las plataformas, webs y aplicaciones que se creen para resolver problemas impulsen a los no cristianos a aprender más sobre el evangelio.  

¿Quieres unirte a #HACK 2020? Para saber más, leer el siguiente blog. 

Una nación en tumultos

Mientras los compañeros del resto del mundo aprovechan septiembre para comprar libros y revisar los horarios del curso, los estudiantes de Bielorrusia se manifiestan. El 1 de septiembre, los estudiantes universitarios de Minsk se saltaron el primer día de clase para manifestarse debido a las recientes elecciones. Muchos fueron golpeados y detenidos.  

Actualmente, todo el país se halla en tumultos, ya que los partidos de la oposición reclaman un nuevo presidente. Además de la crispación política, el coronavirus ha causado estragos en la nación con un alto número de casos. Muchos bielorrusos se sienten desesperados con el estado de su país.  

Además de la inestabilidad, los cristianos también son víctimas de persecución por su fe. Se detiene a pastores y miembros de iglesias para interrogarlos. Con todo, muchos cristianos consideran que el conflicto político es una ocasión para compartir su esperanza en Jesús. ¿Orarás por los cristianos de Bielorrusia esta semana?  

  • Ora para que los estudiantes cristianos tengan coraje y paz para compartir el evangelio en estos tiempos confusos.  
  • Ora por los cristianos detenidos por la fe. Ora para que sus familias se fortalezcan.  
  • Ora por paz para Bielorrusia.  

La provisión inesperada de Dios

Ann* bajó el teléfono y se quedó mirando la pared. Las palabras de su madre resonaban en sus oídos. «Lo siento… No me llega el dinero. No puedo ayudarte con el alquiler». Ann sabía que iban justas de dinero. Su padre había dejado la familia hacía poco. La lucha emocional y financiera era demasiado para su madre. Las horas de ministerio de Ann se habían reducido debido a la falta de donaciones en Eurasia, así que no sabía cómo encontraría provisión. Al sopesar su futuro, se sentía preocupada y su mente se dirigía a lugares oscuros. Sin embargo, en lugar de estancarse en esos pensamientos, decidió alzar la cabeza y orar.

Por desgracia, la falta de ingresos la obligaron a mudarse a una ubicación más asequible. Durante dos meses, vivió en la oficina estudiantil hasta que pudo alquilar una habitación pequeña. A duras penas le llegaba para la comida. En una noche de soledad, clamó a Dios pidiéndole provisión. Se sentó y oró, y escuchó la promesa firme de Dios de que viviría feliz «bajo el amparo del Omnipotente».

Por la mañana, recibió una llamada de un conocido informándole de que le acababa de transferir dinero para pagar el alquiler. En cuanto colgó, alguien llamó a la puerta. Una amiga la visitaba con comida extra para todo el mes. Cuando le dio las gracias, el teléfono volvió a sonar. Esta vez, otro amigo se ofreció a llevarle más comida. Ann cayó de rodillas y adoró a Dios con gozo por su provisión.

Los obreros de Eurasia, como Ann, están lidiando con la falta de financiación y los destructivos efectos de la COVID-19 en el ministerio, pero están aprendiendo a entregar sus preocupaciones a Dios. Esta semana, oremos por el personal de Eurasia y gocémonos, estemos donde estemos, por vivir «bajo el amparo del Omnipotente».

  • Ora por la provisión de los obreros como Ann, que han perdido parte de su financiación debido a la falta de donaciones.
  • En culturas tan relacionales como Eurasia, al personal le resulta difícil seguir con las reuniones online. Ora para que el ministerio estudiantil siga adelante a pesar de este desafío.
  • Ora por los países de Eurasia que están reabriendo sus economías, y donde también está aumentando el interés por el islam.

*No es su nombre real.

"Familia o Dios: escoge."

Miraz*, un estudiante de Eurasia, tenía casi todo lo que podía desear un joven. Era brillante. Tenía un trabajo a tiempo parcial bien remunerado. Era un atleta exitoso. Sin embargo, por dentro, la historia era muy diferente. A pesar de sus múltiples logros, Miraz se sentía desolado. Quería que se terminase su vida. 

Entonces Dios intervino de una forma extraordinaria. Miraz nos relata su historia: 

«No estaba buscando a Dios… Él me encontró a mí en el momento más difícil de mi vida. 

Estaba paseando por mi universidad un día y vi a un estudiante repartiendo folletos. Nunca jamás me hubiera acercado a alguien que estaba repartiendo folletos, especialmente a las puertas de una universidad. No puedo explicar el porqué, pero ese día me acerqué a ella. Parecía brillar. Tomé el folleto y era para un evento organizado por el movimiento de IFES en mi país. 

Me senté en el campus con el folleto, y pensé durante mucho tiempo si debía ir o no. El otro pensamiento que me rondaba era cómo acabar con mi vida para terminar con mi sufrimiento. Estaba cansado de vivir. No podía vivir más. 

Pero fui. Y fue increíble. Dios estaba trabajando en ese sitio.  

¡Si solo hubiera sabido lo mucho que me ama Dios!» 

En esa primera reunión, el mensaje que impactó a Miraz fue ‘la verdad te hará libre’. Se descargó la Biblia en su teléfono y empezó a leer el Evangelio según Juan… 

«Poco después, tomé la decisión: Quería conocer a Dios, conocer a Jesús. Quería crecer en Él. Desde ese momento, Dios empezó a cambiar todo en mi vida. Sin embargo, cuando compartí mi decisión con mis amigos, me rechazaron. Un día, cuando regresé del estudio Bíblico, mi padre que es musulmán, estaba sentado esperándome. Habían notado un cambio en mí y empezaron a sospechar que algo no iba bien. Me preguntó: ‘¿Dónde has estado?’ Le dije que había estado con amigos. ‘¿Dónde estabas? ¿Qué hiciste?’ 

Intenté usar toda la sabiduría que Dios me había dado y sabía que no podía mentir. ‘Padre, he estado en la iglesia. Fui a un estudio bíblico.’ 

Mis padres descubrieron la verdad 

Fue un shock para ellos: ‘No pensábamos que te convertirías en eso, no pensábamos que serías uno de ellos. No necesitamos un hijo así.’  

¿Qué debía hacer? Mi padre me dijo: ‘Familia o Dios: escoge.’ Por lo que empecé a recoger mis pertenencias. Fue un tiempo muy difícil. Estaba llorando. De acuerdo, Dios, oré, hágase tu voluntad. Mis padres me pidieron que renunciara a mi fe, pero no podía. ¿Cómo iba a rechazar a quién me había salvado? Esto marcó el principio de una largo período de oposición. Muchas lágrimas, muchos gritos. Me hicieron irme a la mezquita para reunirme con un líder musulmán que me intentó persuadirme de que volviera atrás en mi decisión. Siempre sentí que Dios estaba a mi lado diciendo: ‘No temas, solo cree’.»  

Pérdidas y ganancias 

«Aunque todo el mundo me abandonó, comprendí lo mucho que me ama Dios porque su Palabra está activa. Estaba activa en mi vida. Sabia que, aunque nada cambiase, tenía que mantenerme firme y sobreponerme a estas dificultades. En medio de todo esto, sabía en mi corazón que Dios me había salvado. 

Ahora el tiempo ha pasado y tengo una nueva familia. No me falta nada en este mundo. No necesito nada, tan solo necesito a Dios. Le doy gracias a Dios por la iglesia aquí y por el ministerio estudiantil por el que llegué a Él. Le doy gracias a Dios porque ellos no tuvieron miedo a compartir conmigo, aunque esto les pudiera haber causado problemas. Dios está vivo.» 

*No es su nombre real. 

Escalando montañas

Cuando llegamos a la cima ya era de noche. Exhaustos por la caminata y empapados a causa de la lluvia incesante, decidimos armar las tiendas. Tardamos más de lo que pensábamos, pues ningún estudiante había ido de acampada antes. No estaba yendo muy bien. Después de una noche lluviosa y fría, al salir de nuestras tiendas nos dimos cuenta de que la leña estaba mojada. Tardamos más de dos horas en conseguir encender el fuego.

Regresamos a nuestros coches convencidos de que este sería el primer y último campamento estudiantil. Sin embargo, para nuestro asombro, a los estudiantes les había gustado: ¡Tenemos que repetirlo!

Una puerta abierta

Unos años más tarde, todavía seguimos viviendo en Asia Central y llevando a estudiantes y graduados de excursión a las montañas. Hemos podido comprobar que es una forma especialmente eficaz para entablar relaciones. Los métodos comunes para impulsar una obra pionera no funcionarían aquí: no se nos permite dentro del campus, no podemos organizar semanas de misiones ni tampoco repartir evangelios.

Sin embargo, ir de excursión a la montaña abre puertas. Lejos del trajín de la vida diaria en la ciudad, de otras personas que puedan oír las conversaciones y de padres controladores, las montañas dan espacio a los jóvenes. Espacio para pensar, hablar y considerar temas espirituales. Cada mañana empezamos con un breve devocional y les damos un versículo para memorizar, junto con algunas preguntas para debatir mientras caminan. Es suficiente para iniciar conversaciones.

Caminos libres

Recientemente, estaba de excursión con algunos estudiantes. Yo y uno de los estudiantes llegamos a la cima 20 minutos antes que los demás, así que decidimos sentarnos. Nos habíamos conocido el día antes, pero el hecho de haber caminado juntos había creado una confianza mutua. Se giró hacia mí y dijo: “¿Te puedo hacer algunas preguntas?”

En otro momento, cuando el grupo estaba estudiando el libro de Ruth, un estudiante se me acercó y empezamos a caminar juntos. Me preguntó: ¿Qué significa ser un hombre bueno? Y más tarde: Como padre, ¿cómo se consigue un equilibrio entre educar a los hijos sin controlarlos? Estas preguntas ofrecían un camino libre para explicar claramente las verdades esenciales del evangelio.

Aaron Burden – Unsplash

Repitiendo patrones

En este contexto, las preguntas del estudiante eran especialmente pertinentes. El abuso doméstico es sumamente alto en este país. La mayoría de mujeres son víctimas de abuso emocional o físico en manos de sus maridos. Se casan jóvenes: las chicas tienden a casarse antes de graduarse y los chicos justo después. Demasiado a menudo, repiten los mismos patrones que han visto en los matrimonios de sus padres.

A menudo, las jóvenes esposas nos hablan del abuso que sufren. Es desgarrador. Sin embargo, no nos es fácil hacer frente a los maridos. En esta cultura, si les decimos a los maridos que sabemos lo que está pasando, se sentirán avergonzados y es probable que castiguen a sus mujeres por haberlo revelado. La policía no hace nada y prácticamente no existe ningún servicio para ayudar a la mujer abusada. Es demasiado común como para considerarlo un problema.

Signos alentadores

Algunas parejas jóvenes acuden a nosotros para que las ayudemos. Quieren cambiar. No quieren repetir los errores de sus padres. Ven en nosotros una pareja que de verdad se quiere mutuamente y quieren saber por qué y cómo conseguirlo. Ello ha abierto puertas para leer la Biblia con varios graduados jóvenes.

La forma en la que criamos a nuestros hijos también ha dado lugar a preguntas. En esta cultura, la relación más estrecha no es entre marido y mujer, sino entre madre e hijo. Un joven que conocemos se divorció de su mujer porque su madre se lo había mandado. Es muy común que las esposas sufran el abuso de sus suegras, además del de sus maridos. Sin embargo, nos anima el hecho de que algunas esposas jóvenes nos pregunten cómo pueden evitar cometer los mismos errores con sus hijos. Esperamos que sus familias sean diferentes dentro de una generación.

Nuestro sueño

El trabajo es muy lento. Pero hemos decidido quedarnos porque creemos en el ministerio estudiantil. Creemos que es bueno para la iglesia. Aquí, la iglesia local es minúscula y, mayoritariamente, clandestina, ya que sufre persecución. Lamentablemente, a pesar de ser pequeña, existen problemas de desconfianza y divisiones entre iglesias. Anhelamos ver un movimiento nacional fuerte y establecido que es una bendición para la iglesia local, donde los graduados se conviertan en miembros de la iglesia y colaboren juntos para el avance del reino de Dios en esta nación.

Milagros en la cantina

Entré en la cantina ya feliz. No era mi universidad, pero pude entrar al campus sin que nadie me lo impidiera. Encontré un sitio, me senté, abrí la libreta de oración y escribí: «Si envías a alguien a que se siente a mi lado, le explicaré el evangelio».

Una hora después, oí: «¿Puedo sentarme contigo?». Comenzamos a hablar. Era una estudiante no creyente. Le mostré lo que había escrito en mi libreta y le dije que ella era una respuesta a mi oración. Se abrió y me contó sus problemas en casa y en su vida personal. Bromeó con que no creía en la oración. Pero me dejó que orara por ella ahí mismo, en la cantina.

Unos días más tarde, mi nueva amiga me llamó. Quería contarme que las situaciones por las que había orado habían cambiado por completo.

Nacer musulmán, morir musulmán

Empecé a ir a la cantina cada semana. Es una obra pionera ¡Me he encontrado con ocho estudiantes creyentes en los últimos meses! Nos reunimos en las pausas e intentamos compartir el evangelio con sus amigos.

La mayoría de ellos son musulmanes nominales. Si se convirtieran al cristianismo, afrontarían la oposición de su familia. Como yo. No hay ningún otro cristiano en mi familia. Si naces musulmán, tienes que morir musulmán, dicen.

La primera vez que oí sobre Jesús como estudiante de primer año fue a través del movimiento de IFES de aquí. Tras estudiar la Biblia durante unos años, decidí seguir a Jesús. Durante mis estudios de máster, pasé a ser líder estudiantil y luego a trabajar en prácticas. Ahora curso un doctorado en Biofísica y trabajo en la obra a media jornada. A largo plazo, me encantaría ir a un país menos alcanzado aún de Asia Central y trabajar para la obra a tiempo completo allí, si Dios abre la puerta.

Por qué necesitan a Jesús

Los estudiantes con los que me encuentro en la cantina necesitan a Jesús de verdad. En este país, existe un espíritu de depresión. Muchos vienen de familias rotas. No se sienten amados. Todos quieren abandonar el país a causa de la baja calidad en educación y la falta de oportunidades laborales. El soborno y la corrupción también son grandes problemas.

La universidad tiene su desafío particular. Es una universidad de artes y los estudiantes no tienen buenas relaciones entre ellos. Se comparan y compiten, sienten celos.

Ora por nosotros. Estamos buscando una oficina aquí, un obrero hombre y oportunidades para la obra pionera en otras ciudades.

Ora por el avivamiento entre los estudiantes.


Un cambio radical en la vida agnóstica de Daria

Daria* estudia en la ciudad de Mykolaiv, Ucrania. Esta es su historia:

“Me consideraba agnóstica. Nunca me había planteado la existencia de Dios ni el papel de Jesús en mi vida. Cuando me inscribí en CCX, el movimiento de IFES de Ucrania, ¡ni siquiera me di cuenta de lo que era! Pero a medida que iba pasando el tiempo empecé a observar a la gente de CCX más de cerca y me preguntaba qué los motivaba.

Empecé a indagar en la fe cristiana, a estudiar la Biblia por mí misma y a asistir a la iglesia. Después de algún tiempo acepté a Jesucristo como Señor de mi vida. Nunca pensé que ocurriría un cambio tan radical en mi vida. Gracias a Dios y al increíble grupo de CCX, escogí este camino. Ahora puedo ver claramente cómo Él ha cambiado mi vida y mi actitud hacia mi familia y mis amigos. ¡Jesús definitivamente está vivo!”

La universidad de Daria no tenía núcleo de CCX, pero gracias al apoyo del programa de IFES de Abriendo nuevos caminos, el año pasado abrieron uno. Ahora Daria está dirigiendo el grupo. ¿Orarás por el ministerio de CCX Ucrania esta semana?

  • Da gracias a Dios por su amor en la vida de Daria. Ora para que pueda dirigir el grupo este año con una actitud de oración, con sabiduría y gozo.
  • Ora para que se unan más estudiantes al grupo y para que tengan una buena relación con las iglesias locales.
  • Ora por la obra pionera en otras partes de Ucrania.

*No es su nombre real.


Esperanzas renovadas para el ministerio pionero de Milena

Mientras escuchaba, Milena* sintió una gran emoción. Nuevas ideas, otro enfoque. «¡Tal vez esta sea la buena!», pensó. Impulsar el ministerio estudiantil pionero en la ciudad armenia de Vanadzor no había sido fácil. Sin embargo, al conocer y charlar con otras personas involucradas en la otros de Eurasia, se sintió comprendida y llena de esperanza otra vez.

Cuatro meses después de la primera consulta del ministerio pionero de IFES Eurasia, el ministerio de Milena en Vanadzor ha cambiado mucho. Inició un grupo de oración en el campus y animó a los estudiantes a reunirse cada semana para orar por sus clases, sus amigos no cristianos y sus problemas. Su enfoque ahora se centra en formar a los estudiantes, especialmente acerca de la lectura bíblica con amigos. También se las ha arreglado para alquilar un local permanente para las actividades del ministerio estudiantil: todas las ideas que oyó de otros que compartían sus experiencias en la consulta de ministerios pioneros de 2019.

  • Demos gracias a Dios por la forma en que utilizó la conferencia para inspirar a Milena a iniciar grupos de oración, formar a estudiantes y encontrar un local permanente para el ministerio.
  • Ora para los estudiantes cristianos de Vanadzor crezcan en número y pasión por la evangelización este año. Ora para que los dos estudiantes a los que Milena quiere capacitar se entusiasmen por quedar con regularidad.
  • Ora para que Dios siga proveyendo de las finanzas necesarias para alquilar el local del ministerio estudiantil.

*No es su nombre real.

18 participantes asistieron a la consulta de ministerios pioneros de IFES Eurasia, la primera de este tipo. Varios eran estudiantes. La consulta recibió el apoyo de Abriendo nuevos caminos. Lee más historias de los proyectos Abriendo nuevos caminos.

¡Gracias por orar con nosotros!