
Asia del Sur: Sin embargo, Dios se está moviendo
Desde el golpe militar en febrero del año pasado, los habitantes aquí han sufrido una violencia generalizada por parte de la junta militar. El conflicto bélico ha resultado en miles de personas desplazadas y, según la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, la nación permanece “atrapada en un ciclo de pobreza y desplazamiento, abusos y violaciones de los derechos humanos… Las vidas y el futuro de los habitantes penden de un hilo”.
Nanda,* el Secretario General del movimiento estudiantil nos cuenta que, a pesar de que ha pasado más de un año desde el golpe y de que muchos están volviendo al trabajo, la vida sigue siendo inestable. “Los militares arrestan a los jóvenes que están en las proximidades de cualquier ataque llevado a cabo por el brazo armado de [la resistencia] incluso cuando no han tenido nada que ver con el ataque”, afirma Nanda. “En muchos pueblos, la gente no se atreve a salir por la tarde y sus casas están a oscuras por la noche. Algunas personas, entre ellas adolescentes, no pueden quedarse en su propio pueblo porque se las acusa de estar involucradas con la resistencia armada. Los militares arrestan a cualquiera que les parezca sospechoso, sin pruebas”.
Los jóvenes no tienen muchas opciones. Tal y como afirma Nanda, “o bien se unen a la FDP, encuentran un trabajo mal pagado en alguna fábrica de la ciudad o se van del país”. La violencia y la injusticia generalizadas y continuas como, por ejemplo, el asesinato de un vecino de Nanda, también han impactado profundamente a los estudiantes. Muchos futuros estudiantes se han unido a grupos de resistencia armada en vez de ir a la universidad. “La semana pasada, uno de nuestros estudiantes desapareció mientras iba de camino a la iglesia. Todavía no sabemos exactamente dónde está, pero parece ser que los militares se lo han llevado. En la misma semana, unos ladrones robaron los celulares y las bolsas de tres estudiantes que iban en autobús”, nos cuenta Nanda.
Sin embargo, en medio del desconcierto y el sufrimiento, Dios se está moviendo y el ministerio estudiantil continúa.
“Dios ha respondido a nuestras oraciones y nos ha dado un centro para nuestro ministerio, un lugar cómodo y seguro para formar amistades y compartir el evangelio”, testifica Nanda. “Hemos empezado un nuevo club de inglés, así como nuestro estudio bíblico y las reuniones de comunidad”. El movimiento tiene una visión basada en el éxito inicial del centro: “Queremos crear un espacio neutral para todos los estudiantes, donde les ayudemos tanto académica como emocionalmente durante este tiempo de crisis, además de compartir el evangelio. Lo que realmente necesitamos es oración, consejo y ayuda para que el ministerio sea significativo, eficaz y siga creciendo, incluso ahora”.
A pesar de todo, el ministerio no hace más que crecer. Recientemente, Nanda pasó tres días visitando a estudiantes en una ciudad al otro lado del país. “Fue un verdadero privilegio explicar la importancia del ministerio estudiantil para extender el evangelio por todo el país y observar un cambio en la sociedad,” afirma. “Juntos, hemos reinventado las posibilidades para un ministerio estudiantil eficaz”. A medida que estudiaban Colosenses, el grupo de Nanda reconsideró la soberanía de Jesús en todos los aspectos de sus vidas y oraron para que esta verdad los moldeara para que fueran ‘sal y luz’ en este mundo caótico.
Ora con nosotros por Nanda y los estudiantes.
- Nanda nos pide: “Por favor, sigan orando para que Dios sane pronto a nuestro colapsado país”.
- Ora para que Dios dé sabiduría y fuerza el movimiento, a fin de que pueda servirle de manera eficaz.
- Alaba a Dios por el centro, que Él ha proveído para el ministerio, y sigue orando por las finanzas del mismo.
- Ora para que un estudiante del movimiento que ha sido arrestado por los militares quede en libertad pronto y pueda volver a casa sano y salvo.
*Se ha cambiado el nombre para proteger su identidad.