Compartir el gozo del evangelio

Participar en la misión de Dios y estar con otros

Traducido del inglés por Ellie Monteiro

La alegría del evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento.*

Estas son las dos primeras frases de la encíclica del Papa Francisco, Evangelii Gaudium. Inmediatamente nos sentimos atraídos, llegamos ante Jesús y se nos presentaría un reto implícito. ¿Nos llena el corazón el gozo del evangelio? Los Arzobispos Anglicanos Justin Welby y John Sentamu emitieron un reto similar en un artículo presentado ante el Sínodo General en 2013, bajo el título “Retos para el Quinquenio: Evangelización Intencional”.* Abren el documento con dos pasajes de las Escrituras y una poderosa afirmación acerca del lugar que tiene la evangelización en la vida de la iglesia:

También se parece el reino de los cielos a un comerciante que andaba buscando perlas finas. Cuando encontró una de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró. (Mateo 13:45–6, NVI)

Es más, todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. (Filipenses 3:8)

Por lo que la evangelización se centra en Jesús.

Me gustaría que reflexionásemos acerca de cuatro ideas cuando consideremos y nos impliquemos en la evangelización. Estas son:

  1. “La misión [y yo incluiría la evangelización como un componente vital de la misión] … implica reconocer lo que el Creador-Redentor está haciendo en su mundo e intentar hacerlo junto a él.”*
  2. El camino hacia la fe puede llegar a ser caótico.
  3. La gente en el mundo tiene una visión real y puede enseñarle a la iglesia algunas verdades y realidades.
  4. Se trata de “estar con alguien” en lugar de “hacer algo por alguien”.

1. “La misión [y la evangelización] implica reconocer lo que el Creador-redentor está haciendo en su mundo e intentar hacerlo junto a él.”

El antiguo arzobispo anglicano, Rowan Williams, dijo esto en 2003: “Se dice que la misión es descubrir lo que Dios está haciendo y unirse a él.”* Explicó que en estos momentos tiene lugar el crecimiento inesperado y con frecuencia se crece desde los límites, en los márgenes, pero no desde el centro. Este era el camino de Jesús, siempre se mantenía en los márgenes, cuidando de los pequeños: los niños, las mujeres, los ciegos, los débiles y los enfermos; los prisioneros físicos o mentales.

El Papa Francisco plantea un reto similar:

Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación.*

Imagine. Imagine que fuéramos capaz de hacer esto: reorganizar nuestras estructuras, nuestros horarios, nuestra forma de hacer cosas para adaptar al mundo en lugar de nosotros. Este es el impulso misionero. Este es el carácter emisor del evangelio.

¿Cómo es? Hace poco participé en un proyecto de investigación bajo el título “Beautiful Witness: Practical Theologies of Evangelism in the Church of England” (Bello Testimonio: Teologías prácticas acerca de la evangelización en la Iglesia Anglicana) que fue financiada por la Universidad de Durham y el Grupo de Trabajo de Evangelización del Consejo de Arzobispos. En el proyecto se entrevistaron a ocho practicantes, laicos y ordenados, para preguntarles qué significa la evangelización para ellos y cómo se implican en la evangelización. Todos ellos respondieron que resultaba esencial escuchar a su contexto. Todos ellos conocen bien sus contextos; ellos viven ahí. Todos estaban atentos y observaban, y todos habían investigado sus contextos. Todos conocen los niveles de desempleo o afluencia, sus estadísticas de viviendas, la demografía, la historia del lugar y el devenir de los negocios, la gente de influencia, además de los puntos flacos, los invisibles y las personas sin poder en sus lugares y espacios.

Oran y esperan la guía del Espíritu Santo. Una mujer oró durante un año antes de empezar nada. Todos coincidieron que se trata de escuchar al Espíritu Santo, escuchar lo que dice la comunidad, estar donde está la gente, tener relaciones y descubrir lo que Dios está haciendo ya en las vidas de la gente. Se trata de escuchar las preguntas que hace la gente como dijo el Obispo Graham Cray, y resistir “la tentación de convertir cualquier pregunta tentativa en una excusa para predicar la respuesta ‘correcta’, sin mostrar una escucha atenta.”*

Un ejemplo procede de una vicaria que estaba conociendo a las madres a la puerta del colegio. Empezó un grupo en la sala comunitaria de la escuela un viernes por la mañana, después de que las madres hubieran dejado a sus hijos en el colegio. Tomaban café y bizcocho y conversaban. Explicó que ni siquiera tenían que cruzar una puerta, ni física ni espiritual. Era sencillo para ellas porque era un sitio que conocían y un momento del día del que podían disponer. Las conversaciones surgían de las preguntas que planteaban estas madres y eventualmente formaron su propia comunidad de fe.

2. El camino para llegar a la fe puede ser caótico.

Soy consciente de que la metáfora del camino está muy usado. Sin embargo, sigue siendo aplicable hoy en día, puesto que a mucha gente puede llevarle mucho tiempo llegar a conocer a Jesús. Todos los practicantes que participaron en “Beautiful Witness” lo confirmaron: Dios se encuentra con la gente allá donde estén y, en ocasiones, las personas pueden tardar mucho tiempo en llegar a la fe. Puede ser farragoso. Uno de los practicantes comentó que la gente viaja hacia Jesús o se aleja de él. Para los que se alejan de Jesús, esta persona habla del antiguo mensaje de arrepentimiento. En cambio, para los que viajan para acercarse a Jesús, esta persona les anima a dar pasos específicos como la oración, la reintegración en la comunidad o el bautismo.

Una pareja que ha vivido en un contexto difícil durante unos 17 años, observaron que incluso después de que las personas hayan llegado a Cristo, sus vidas pueden permanecer en un estado de caos y dificultad. La gente que sufrió de adicciones o las personas encarceladas igual no sanan instantáneamente de sus adicciones o su mal comportamiento. Puede que vuelvan a pelear en sus celdas o alas, puede que sigan tomando drogas o sigan sufriendo de sus adicciones, pero saben que Dios les ama con pasión, por lo que sus vidas son distintas a como eran antes. Reciben una identidad completamente nueva ahora porque saben quiénes son en Jesús. Compartieron un ejemplo conmovedor de una joven alcohólica que se hizo cristiana, pero seguía siendo alcohólica. Hizo un compromiso con Jesús, hablaba con Dios constantemente, era una persona de fe y esto cambió su vida inmensamente, pero seguía siendo una alcohólica y su adicción acabó con su vida. Por lo que no es un mensaje “venga a Jesús y todos sus problemas se resolverán”. No, es un camino más largo y más duro. Sin embargo, Dios está en ese caos. Hay tesoros entre los escombros y cuando seguimos intentando organizarlo todo, podemos impedir que ocurran cosas porque Dios está en en medio de ese caos, dolor y trauma.

Otro practicante en otro contexto afirmó que cuando la gente sabe que es amada puede empezar a prosperar en lugar de limitarse a sobrevivir. Habló acerca de la mentalidad victimista, que es una realidad en un contexto en el que las personas caminan con las cabezas agachadas, evitando hacer contacto visual. Sin embargo, observó una diferencia cuando la gente llegaba a la fe: empezaban a andar con la cabeza alta porque Jesús estaba en control. Algunos de los practicantes hablaron acerca del trabajo y la oración que era necesaria para que la gente se liberase de la vergüenza y el sentimiento de inutilidad.

Nuestra vida de fe empieza con una invitación a participar en la missio Dei, y esto es, en esencia, un peregrinaje para toda la vida. Este principio de peregrinaje nos mantiene en el camino, informa y nutre nuestro llamado para involucrarnos en la evangelización, nos motiva a creer que otro mundo puede ser posible. Casi por definición, un peregrino opera en los márgenes de la cultura, porque son peregrinos, caminantes, en los márgenes, se mantienen fuera del ritmo de la corriente.

Uno de los practicantes explicó lo que podría constituir el marco de la evangelización: amor, valentía, imaginación y activismo.

3. La gente en el mundo tiene una visión real y puede enseñarle a la Iglesia algunas verdades y realidades.

Es una verdad importante y vital que debemos recordar. Este era un tema claro entre los practicantes entrevistados para el proyecto “Beautiful Witness”. Uno nos recordó que solemos pensar que nuestro papel es el de proclamar la verdad, pero la mayoría de las personas fuera de la iglesia ya conocen esta verdad. Uno afirmó que el mundo sabe que el evangelio trata del amor y que a veces el mundo necesita recordarle esto a la iglesia porque en ocasiones estamos demasiado ocupados siendo iglesia y haciendo cosas de la iglesia. Varios comentaron que la iglesia puede percibirse como autoritaria y jerárquica, porque predica a la gente de una forma que no ayuda.

Otro comentó que su comunidad le ayudó a llegar a la fe también y le hizo “comprender a Dios de otra forma”. Aprendieron cosas acerca de Dios de sus comunidades — está claro que no es un camino en una sola dirección.

No nos aproximamos a los demás contextos con un evangelio preparado y con Dios en nuestro bolsillo, sino que más bien nos acercamos en humildad y con delicadeza. Max Warren lo describe de una forma preciosa:

Al aproximarnos a otras personas, a otra cultura o a otra religión lo primero que debemos hacer es quitarnos los zapatos, porque el sitio en el que nos adentramos es santo. Sino podremos hallarnos pisando los sueños de los demás. Y aún más en serio, podríamos llegar a olvidar que Dios estaba ahí antes de nuestra llegada.*

Otra metáfora podría ser entrar en el jardín de otra persona. Tenemos mucho que aprender en el jardín de otra persona, y este aprendizaje solo puede venir con el desarrollo de una relación de confianza y respeto.* ¿Cómo se entiende y puede entenderse a Cristo en este contexto nuevo? ¿Cómo se puede expresar el evangelio de la mejor forma posible en este nuevo terreno? ¿Cómo puede florecer el evangelio en este nuevo terreno? ¿Cómo puede este nuevo terreno mejorar la comprensión y la profundidad del evangelio? Una de las claves aprendidas por la aceptación del cristianismo en África, por ejemplo, es que a largo plazo no importaba lo que dijeran los misioneros occidentales, sino cómo los cristianos africanos se apropiaban de Cristo de una forma que tuviera sentido para ellos, usando los mapas espirituales africanos del universo. Es una lección para los occidentales cuando consideramos la evangelización y para cualquiera considerando la misión en un nuevo contexto. ¿Somos capaces de involucrarnos de maneras completamente contextuales, permitiendo que las comunidades de fe florezcan en el terreno local usando los mapas espirituales locales? Por otro lado, ¿cómo se ha visto retado nuestro propio conocimiento y apropiación de la fe por nuestra profunda implicación en este contexto en particular? ¿Y cómo ha aumentado?

4. Se trata de “estar con alguien” en lugar de “hacer por”.

Andrew Walls nos recuerda que esta misión

…Significa vivir bajo los términos de otras personas, al igual que el evangelio mismo implica que Dios vive bajo los términos de otras personas, la Palabra se convierte en carne, la divinidad se expresa en términos humanos. Y la transmisión del evangelio requiere de un proceso análogo, aunque distante, y de este gran hecho depende la fe cristiana.*

¿Somos capaces de hacer esto? ¿Somos capaces de ser una presencia ganadora, una presencia que da testimonio, una presencia de evangelización que puede estar junto a otros, viviendo bajo los términos de otra persona y resistiendo la tentación de arreglarlo todo y de conformar a los demás a nosotros mismos?

Una persona entrevistada para el proyecto “Beautiful Witness” afirmó que no se nos ha puesto en la tierra para hacer cosas por y para las personas; sino que estamos aquí para permanecer junto a la gente y formar una comunidad con ellos. Sin embargo, algunos programas pueden ser paternalistas. Pueden transmitir el mensaje equivocado por el cual la gente ve que hacen cosas por y para ellos y que ellos son un proyecto a arreglar, en lugar de ofrecerles la oportunidad de crecer, ofrecer sus propios dones y talentos, y devolver de lo que son y, por tanto, empezar a florecer.

En su último libro, A Nazareth Manifesto, Samuel Wells afirma que la palabra más importante en la teología es la palabra “con”, de la vocablo Emmanuel, Dios con nosotros.* Explica que la historia de las Escrituras es la historia del deseo de Dios de estar con nosotros, y solo en medio de este “con” podemos hablar de un “para”. Sugiere que creemos que el predicamento humano es la mortalidad cuando en realidad es el aislamiento.

John Drane sostiene que la gente está más interesada en cómo vivir bien que en el cielo o el infierno o en el pecado. De hecho, John Taylor mantiene que el pecado debe ser la última verdad de la que debamos hablar y que el juicio viene mejor si llega por medio de la actividad del Espíritu Santo. Él escribe, “Por cuanto la evangelización que procede de escuchar y aprender, adentrándose en la visión de otra [persona] para ver a Cristo en él, no empieza con afirmaciones acerca del pecado, sino que espera a que se le informe sobre el pecado. Habitualmente, la verdad acerca del pegado es casi la última verdad de la que hablar.”*

Para concluir, ¿podemos reconocer la obra del Espíritu de Dios en nuestros contextos y unirnos con Dios como testigos atrayentes de Dios? ¿Podemos permitir que el camino de otra persona sea caótico? ¿Estamos dispuestos a acompañarles en todo su camino? ¿Creemos de verdad que estamos evangelizando en un “mundo de gracia”* que tiene tanto que enseñarnos acerca de nosotros mismos que nosotros también podremos ser transformados? Por último, ¿somos suficientemente humildes, lo bastante vulnerables, poco centrados en nosotros mismos para “estar con” en lugar de “hacer por y para”? Entonces la alegría del evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús.


Preguntas para debatir

Lea: Cathy Ross, “The joy of the gospel” y Mateo 1:22–23 u otro pasaje de las Escrituras.

  1. ¿Qué cree que es la evangelización?
  2. ¿Qué experiencias de evangelización ha tenido Ud.?
  3. ¿Qué diferencia hay cuando reconocemos lo que está haciendo el Creador-Redentor en su mundo e intentamos hacerlo junto con él?
  4. En su experiencia, ¿cómo podría describir su llegada a la fe como un camino?
  5. ¿Cuáles son las cosas más significativas que ha aprendido de la gente de fuera de la iglesia?
  6. ¿Qué diferencia implicaría estar con las personas en lugar de hacer cosas por y para ellos en su movimiento estudiantil? ¿Y su iglesia?

Lecturas adicionales

  • Bevans, Stephen B., y Roger P. Schroeder. Prophetic Dialogue: Reflections on Christian Mission Today. New York: Orbis, 2011.
  • Brueggemann, Walter. Biblical Perspectives on Evangelism: Living in a Three-Storied Universe. Nashville, Tenn.: Abingdon Press, 1993.
  • Croft, Steven, Rob Frost, Mark Ireland, Anne Richards, Yvonne Richmond, y Nick Spencer, eds. Evangelism in a Spiritual Age: Communicating Faith in a Changing Culture. Londres: Church House, 2005.
  • Finney, John. Emerging Evangelism. Londres: Darton Longman & Todd, 2004.
  • Francisco. “Evangelii gaudium: exhortación apostólica sobre el anuncio del evangelio en el mundo actual,” 2013. http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html.
  • Heath, Elaine A. The Mystic Way of Evangelism: A Contemplative Vision for Christian Outreach. 2nd ed. Grand Rapids, Mich.: Baker Academic, 2017.
  • Hollinghurst, Steve. Mission Shaped Evangelism: The Gospel in Contemporary Culture. Norwich: Canterbury Press, 2010.
  • Ross, Cathy, and Stephen B. Bevans. Mission on the Road to Emmaus: Constants, Context, and Prophetic Dialogue. Londres: SCM Press, 2015.
  • Ruddick, Anna. “Transformation: A ‘How To’ Guide.” In The Pioneer Gift: Explorations in Mission, edited by Jonny Baker and Cathy Ross. Norwich: Canterbury Press, 2014.
  • Stone, Bryan P. Evangelism after Christendom: The Theology and Practice of Christian Witness. Grand Rapids, Mich.: Brazos Press, 2007.
  • Taylor, John V. The Go-between God: The Holy Spirit and the Christian Mission. Londres: SCM, 1972.
  • Währisch‐Oblau, Claudia. “Evangelism in Evangelii Gaudium, The Cape Town Commitment, and Together towards Life.” International Review Of Mission 104, no. 2 (2015): 255–267
  • Walls, Andrew F., y Cathy Ross, eds. Mission in the Twenty-First Century: Exploring the Five Marks of Global Mission. Londres: Darton Longman & Todd, 2008.
  • Wells, Samuel. A Nazareth Manifesto: Being with God. Chichester: John Wiley & Sons Ltd, 2015.

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