"Familia o Dios: escoge."

Miraz descubre que la verdad le puede hacer libre.

Miraz*, un estudiante de Eurasia, tenía casi todo lo que podía desear un joven. Era brillante. Tenía un trabajo a tiempo parcial bien remunerado. Era un atleta exitoso. Sin embargo, por dentro, la historia era muy diferente. A pesar de sus múltiples logros, Miraz se sentía desolado. Quería que se terminase su vida. 

Entonces Dios intervino de una forma extraordinaria. Miraz nos relata su historia: 

«No estaba buscando a Dios… Él me encontró a mí en el momento más difícil de mi vida. 

Estaba paseando por mi universidad un día y vi a un estudiante repartiendo folletos. Nunca jamás me hubiera acercado a alguien que estaba repartiendo folletos, especialmente a las puertas de una universidad. No puedo explicar el porqué, pero ese día me acerqué a ella. Parecía brillar. Tomé el folleto y era para un evento organizado por el movimiento de IFES en mi país. 

Me senté en el campus con el folleto, y pensé durante mucho tiempo si debía ir o no. El otro pensamiento que me rondaba era cómo acabar con mi vida para terminar con mi sufrimiento. Estaba cansado de vivir. No podía vivir más. 

Pero fui. Y fue increíble. Dios estaba trabajando en ese sitio.  

¡Si solo hubiera sabido lo mucho que me ama Dios!» 

En esa primera reunión, el mensaje que impactó a Miraz fue ‘la verdad te hará libre’. Se descargó la Biblia en su teléfono y empezó a leer el Evangelio según Juan… 

«Poco después, tomé la decisión: Quería conocer a Dios, conocer a Jesús. Quería crecer en Él. Desde ese momento, Dios empezó a cambiar todo en mi vida. Sin embargo, cuando compartí mi decisión con mis amigos, me rechazaron. Un día, cuando regresé del estudio Bíblico, mi padre que es musulmán, estaba sentado esperándome. Habían notado un cambio en mí y empezaron a sospechar que algo no iba bien. Me preguntó: ‘¿Dónde has estado?’ Le dije que había estado con amigos. ‘¿Dónde estabas? ¿Qué hiciste?’ 

Intenté usar toda la sabiduría que Dios me había dado y sabía que no podía mentir. ‘Padre, he estado en la iglesia. Fui a un estudio bíblico.’ 

Mis padres descubrieron la verdad 

Fue un shock para ellos: ‘No pensábamos que te convertirías en eso, no pensábamos que serías uno de ellos. No necesitamos un hijo así.’  

¿Qué debía hacer? Mi padre me dijo: ‘Familia o Dios: escoge.’ Por lo que empecé a recoger mis pertenencias. Fue un tiempo muy difícil. Estaba llorando. De acuerdo, Dios, oré, hágase tu voluntad. Mis padres me pidieron que renunciara a mi fe, pero no podía. ¿Cómo iba a rechazar a quién me había salvado? Esto marcó el principio de una largo período de oposición. Muchas lágrimas, muchos gritos. Me hicieron irme a la mezquita para reunirme con un líder musulmán que me intentó persuadirme de que volviera atrás en mi decisión. Siempre sentí que Dios estaba a mi lado diciendo: ‘No temas, solo cree’.»  

Pérdidas y ganancias 

«Aunque todo el mundo me abandonó, comprendí lo mucho que me ama Dios porque su Palabra está activa. Estaba activa en mi vida. Sabia que, aunque nada cambiase, tenía que mantenerme firme y sobreponerme a estas dificultades. En medio de todo esto, sabía en mi corazón que Dios me había salvado. 

Ahora el tiempo ha pasado y tengo una nueva familia. No me falta nada en este mundo. No necesito nada, tan solo necesito a Dios. Le doy gracias a Dios por la iglesia aquí y por el ministerio estudiantil por el que llegué a Él. Le doy gracias a Dios porque ellos no tuvieron miedo a compartir conmigo, aunque esto les pudiera haber causado problemas. Dios está vivo.» 

*No es su nombre real. 

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