GHAFES Ghana

Agentes de esperanza

Cómo los graduados de Ghana están transformando sus comunidades

2009. James y Albert acababan de terminar la carrera. Se enfrentaban a un gran cambio. Hicieron las maletas y se mudaron a Abrewankor, una aldea en medio de la Ghana rural. Abrewankor no tenía ni electricidad, ni internet, ni un sistema adecuado de carreteras. Los dos jóvenes graduados iban a pasar un año enseñando en el instituto local.

No iba a ser nada elegante. La mayoría de sus amigos estaban pasando su año de servicio nacional en la ciudad, ocupando puestos de trabajo que mejorarían sus perspectivas de empleo. Pero James y Albert escogieron ser voluntarios en la iniciativa de GHAFES Ghana, STICS (Short-Term Involvement in Community Service, o Programa de servicio a la comunidad). Querían hacer algo que tuviera un impacto en la sociedad.

Luz en clase

La escuela no tenía buena reputación. A menudo quedaba la última de la lista en el distrito por sus notas. Pero poco a poco las cosas empezaron a cambiar. James y Albert compraron un ordenador y un generador diésel para que los alumnos pudieran tener luz al caer la tarde. Albert utilizó sus conocimientos de ingeniería eléctrica para instalar un cableado eléctrico en la escuela. También compartieron el evangelio con los alumnos.

Al final del curso los alumnos sacaron las mejores notas de su historia. La escuela quedó segunda en el ránking del distrito.

Un objetivo monumental

Un año más tarde, se mudaron cuatro graduados más a Abrewankor para trabajar en el programa de STICS y continuar con la obra que habían empezado James y Albert. Las notas de los alumnos siguieron mejorando y se fijaron el objetivo de conseguir que hubiera estudiantes que terminaran una carrera en 2015. Esto representaba un gran reto académico y económico.

Para sacar los fondos que se necesitaban para conseguir este objetivo, el equipo de STICS creó el Fondo de Educación de Abrewankor y movilizó a la comunidad para que donara una parte de los cultivos que tenía a la venta. También recaudaron fondos de las redes de GHAFES y de su propio bolsillo.

Hasta la fecha más de ochenta alumnos de Abrewankor se han beneficiado de este fondo y sesenta alumnos están estudiando en la universidad. Doce se graduarán este año y cinco de ellos tienen planeado unirse a STICS, el programa de GHAFES.

Victoria: una lámpara, un portátil y un alumno que había dejado la escuela

En 2009, Victoria fue destinada a una escuela secundaria local en Monyupelle para impartir educación religiosa y moral como parte del programa de STICS. Sus padres querían que encontrara un puesto mejor, pero ella se negó. Con una lámpara recargable y un portátil, tenía todo lo que necesitaba para enseñar y evangelizar. Por las tardes los alumnos se sentaban alrededor de la lámpara de Victoria para hacer sus deberes hasta que la lámpara se gastara. Después la escuchaban contar historias de la Biblia y se volvían a casa cuando habían terminado.

Había un chico, Simon, de 14 años, que se reunía con los alumnos de forma regular. Victoria se enteró de que había abandonado la escuela así que decidió apuntarlo a la suya. Simon sacó muy buenas notas y al final acabó el primero de la clase en todos los exámenes. Actualmente está esperando que le den las notas de otros exámenes y le gustaría estudiar medicina.

GHAFES Ghana

Clement: impacto en una comunidad musulmana

En 2013, el destino de Clement con el programa de STICS era Zua, una comunidad de mayoría musulmana. No había electricidad, ni iglesias ni testimonio cristiano, ni tampoco se permitían las actividades cristianas. Clement enseñó en la escuela y movilizó a los jóvenes para que realizaran proyectos de desarrollo en la aldea. Organizó seminarios para los jóvenes e invitó a expertos a venir y hablar sobre temas diferentes en la comunidad.

El jefe de la comunidad y los ancianos reconocieron el trabajo que estaba haciendo Clement. Decidieron darle la bienvenida oficial a la comunidad como miembro de pleno derecho y como el jefe de desarrollo de Zua.

Esto ha hecho que mejoren las notas de los exámenes en la escuela. Ahora algunos alumnos están cursando estudios de desarrollo y otras carreras en la universidad. Clement sigue siendo maestro y también está trabajando en un proyecto de desarrollo de un hospital en Zua para esta comunidad y otras cuatro de la zona. La comunidad de Zua ha permitido que se plante una iglesia también.

Cómo surgió STICS

En Ghana todos los estudiantes deben realizar un año de servicio nacional cuando terminan la carrera. La mayoría de los estudiantes (y sus padres) prefieren trabajar en organizaciones situadas en zonas urbanas que mejoren sus perspectivas de empleo, pero GHAFES cree que los estudiantes y graduados cristianos pueden y deben cambiar el mundo, con el apoyo necesario. GHAFES quiere que sus graduados sean modelos para los jóvenes y los ayuden a trasformar sus comunidades para Jesús.

Desde que comenzó el programa de STICS en 2009, 159 graduados de GHAFES han elegido trabajar en zonas rurales marginadas. ¿Qué los motiva? Simplemente su amor por Jesucristo y una convicción profunda de que han sido llamados a ser agentes de esperanza.

Actualmente hay 35 graduados trabajando en el programa de STICS en sectores como la agricultura, cooperativas, educación, salud, liderazgo en la iglesia y plantando iglesias, gobierno local y desarrollo rural.

Un modelo para Ghana

En una conferencia pública organizada por GHAFES que tuvo lugar hace poco se compartieron las historias de estos cuatro graduados de STICS, junto con otras historias. El Ministro de Economía de Ghana, que estaba allí presente, dijo unas palabras y ofreció trabajo en el departamento de Hacienda a cien graduados del programa de GHAFES:

“Espero que Ghana siga el ejemplo de GHAFES en la agenda de Ghana Beyond Aid (el plan nacional de desarrollo económico actual).”


Ministerio entre los graduados

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