Nuzree

Cuando los rituales de iniciación de la universidad se vuelven violentos

Sanjayan está luchando contra las novatadas en Sri Lanka

No recuerdo mucho de lo que pasó durante los primeros seis meses de universidad. Intento no recordarlo, es demasiado doloroso.

Pero hay cosas que no consigo olvidar. Recuerdo que empecé a ponerme muy nervioso cuando los estudiantes de cursos superiores empezaron a acercarse en clase y a obligarnos a cantar o a bailar delante de toda la clase. Recuerdo lo humillante que fue recibir un aluvión de insultos cuando una vez no los saludé. Recuerdo lo dolorosa que fue la injusticia que sentí cuando nos obligaron a limpiar los servicios y lavarles la ropa noche tras noche. Recuerdo el miedo que pasé pensando que me iban a hacer lo que había oído que les habían hecho a otros.

Fueron meses muy amargos y a veces me planteé dejar la carrera. Incluso en sueños aparecían mis torturadores.

Pero aun así, lo que más lamento no es el maltrato que recibí como novato, sino cómo maltraté yo a los novatos el año siguiente.

Ni siquiera se me ocurrió no hacerlo. Las cosas simplemente eran así. ¿Cómo podríamos, si no, ganarnos el respeto que nos merecíamos? Como estudiantes de cursos superiores era nuestro derecho y nuestra responsabilidad ponerlos a todos en su lugar. ¿Cómo podrían, si no, hacerse amigos entre ellos? Al compartir su sufrimiento crecería la solidaridad entre ellos. Era por su propio bien, (o eso es lo que yo me decía a mí mismo).

Novatadas

Esta experiencia no es un hecho aislado. En muchas universidades de Sudasia estos rituales de iniciación por los que se torturan a los novatos se conocen como “novatadas”. Pueden ser cosas leves como obligar a alguien a vestirse de tal forma o dejar pasar a los estudiantes de cursos superiores cuando estás esperando en una cola. En el caso de novatadas muy extremas, a algunos estudiantes los obligan a hacer tareas o acciones vergonzosas delante de gente y algunos sufren maltrato verbal y físico e incluso abuso sexual por parte de estudiantes de cursos superiores. Pueden durar unos meses o incluso hasta dos años. Pero las cicatrices duran mucho más tiempo.

Los estudiantes mayores defienden que este tipo de novatadas hacen crecer la unidad entre los novatos y amistad con los estudiantes de cursos superiores. También se ven como una forma de poner a un mismo nivel a todos los novatos y darles el mismo trato a estudiantes de diferentes trasfondos económicos y étnicos. Algunos lo ven como un rito de iniciación a la vida universitaria que no tiene maldad ninguna. Para muchos es una experiencia degradante y dañina.

Pero este fenómeno no es fácil de parar. Las novatadas han formado parte de la vida universitaria desde hace décadas y su comportamiento demuestra que hay temas mucho más profundos relacionados con la cosmovisión de nuestra sociedad. No será fácil enfrentarse tanto al comportamiento (a menudo escondido) como a los temas subyacentes.

Pero hay un licenciado en Derecho que ha decidido intentarlo.

Un hombre con una visión

Sanjayan es joven. Solo lleva un año dando clase en la universidad, pero tiene la visión de erradicar las novatadas en Sri Lanka.

Hace un año empezó su misión de acabar con las novatadas desde el departamento de Derecho de su universidad. Es consciente de que el hecho de simplemente castigar las acciones de los autores provocaría que se volvieran más clandestinas todavía y posiblemente acabarían empeorando. Primero era necesario tratar las actitudes subyacentes y las necesidades insatisfechas que provocan estas acciones.

Para hacer tambalear los cimientos de las novatadas, Sanjayan fomentó tres ideas clave entre sus compañeros y en sus interacciones con los estudiantes: que no es necesaria la fuerza para cultivar la unidad, el respeto y la amistad; que no se debe forzar un programa alternativo; y que la relación entre novatos y estudiantes de cursos superiores se debe basar en el respeto mutuo en lugar de en el dominio y el control.

Hizo énfasis en que el personal de la universidad también debía estar dispuesto a cuestionarse su propio comportamiento. ¿Daban ejemplo ejerciendo su propia autoridad correctamente? En una sociedad en la que predomina la búsqueda del dominio por la fuerza, ¿los estudiantes podían ver una actitud diferente en los profesores? ¿Demostraban una preocupación genuina por el bienestar de los estudiantes, más que simplemente por el fenómeno de las novatadas?

Una forma mejor

Sanjayan sabía que esto iba a llevar algún tiempo. Probablemente años.

Empezó animando a los estudiantes a plantearse si podía haber una forma alternativa de fomentar la unidad, el respeto y la solidaridad. Estos eran buenos objetivos en sí, pero se podían conseguir tratando bien a los novatos en lugar de atormentándolos. Tratarlos bien era una forma mejor de ganarse su respeto y gratitud. Estos estudiantes de cursos superiores podían dejar un legado como la cohorte que provocó un cambio duradero en la universidad.

Y Sanjayan oró. Algunos días le pedía a Dios la oportunidad de hablarles a los estudiantes que tenían influencia en clase, ¡y surgían oportunidades! En momentos críticos durante el período de seis meses o justo antes de reuniones cruciales pedía a un grupo de personas que apoyaban en oración que oraran con él. Sabían que solo Dios podía transformar el corazón de los estudiantes.

No fue fácil convencerlos, pero después de pasar bastante tiempo consultando con líderes estudiantiles, escuchándolos y creando una visión con una alternativa mejor, los estudiantes decidieron hacer algunos cambios cuando llegaron los novatos al principio del curso de 2018.

Los estudiantes de segundo planificaron un programa alternativo de orientación dirigido a fomentar la unidad y la amistad por medio de actividades divertidas y juegos como una carrera de sacos y lanzar y atrapar huevos sin la humillación y el maltrato que conllevan las novatadas. La fiesta de bienvenida (que supuestamente marca el fin de las novatadas) se adelantó a la cuarta de semana del curso. Se organizó un debate entre estudiantes de varios cursos y seminarios para ayudar a los estudiantes a establecerse y para ofrecer consejos para aprender inglés.

Estas iniciativas tuvieron mucho éxito y ayudaron a los estudiantes de cursos superiores a ver que la fuerza no es la única forma de crear comunidad y de ganarse el respeto de los novatos.

Paso a paso

Pero no todo salió bien.

A pesar de los esfuerzos del personal de vigilar los espacios universitarios durante las primeras semanas, tuvieron lugar algunas novatadas, especialmente fuera del campus, entre ciertos grupos étnicos.

Y hubo algunas batallas que Sanjayan y el departamento decidieron no pelear este año. Una de estas batallas fue la obligación de vestir de cierta forma (los mayores les dijeron a los novatos que no llevaran zapatillas de deporte o vaqueros y que fueran bien afeitados hasta la fiesta de bienvenida; a las chicas las obligaron a llevar falda y trenzas en el pelo). Novatadas por teléfono también fueron otra cosa contra la que no se luchó (los estudiantes mayores se ponen en contacto con futuros novatos y los obligan a llamarlos y a llevar a cabo ciertas tareas antes de empezar la universidad).

Hubo bastante progreso pero no tanto como se esperaba.

¿Por qué es tan difícil que cambien las cosas? Sanjayan reflexionó:

“Parece como si pensaran que es una amenaza a su identidad como estudiantes de cursos superiores si los de primer curso no los escuchan. Si queremos que cambien las cosas a largo plazo necesitamos que los mayores lleguen a estar seguros de sí mismos y que acepten este tipo de comportamiento y que no les moleste. No creo que podamos asumir que son lo suficientemente maduros como para hacerlo solos. Quizás deberían serlo, pero nuestra cultura no ayuda nada. Hay muchas razones: piensan que los mayores no serán respetados, es una amenaza a su poder y a su control, va en contra de todo lo que conocen”.

Profetas de un futuro que no es nuestro

Se avanzó mucho dentro de este departamento en esta universidad, pero aún queda mucho por hacer.

Sanjayan espera que si se mantiene un esfuerzo coordinado, dentro de cinco años quizás podrán acabar con las novatadas.

Sanjayan está orando para que surja un grupo de estudiantes que tengan el valor y la imaginación para negarse a infligir el daño que recibieron ellos.

En momentos de desánimo este año, las palabras del poema de Ken Untener lo animaron:

Puede que sea incompleto, pero es un principio,

un paso en el camino, una ocasión para que entre

la gracia del Señor y haga el resto.

Es posible que no veamos nunca los resultados finales,

pero ésa es la diferencia entre el jefe de obras y el albañil.

Somos albañiles, no jefes de obra,

ministros, no el Mesías.

Somos profetas de un futuro que no es nuestro.

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