Myanmar: Hacer frente al caos

Un movimiento estudiantil incipiente se estaba extendiendo rápidamente por cuatro ciudades. No era algo fácil en un país mayoritariamente budista, pero los estudiantes estaban consiguiendo organizar regularmente estudios bíblicos, actividades en la comunidad y campamentos evangelísticos.  

¿Y qué pasó entonces? 

Primero vino la terrible pandemia de 2020 y después hubo un devastador golpe de estado militar que permanece vigente hoy en día. 

Cinco años después, los estudiantes siguen estando en peligro: son reclutados para el ejército sin previo aviso o secuestrados para extorsionar a gente o para la trata de personas. Actualmente están prohibidas las reuniones oficiales en el campus. Los planes limitados del ministerio a menudo no se pueden llevar a cabo. Nanda*, Secretario General del movimiento, admite: 

“A veces nos desanimamos mucho porque realmente no sabemos qué podemos hacer. Pero sentimos que no estamos solos, que las personas de todo el mundo están orando con nosotros”.  

Algunos estudiantes aún siguen asistiendo a clase, a pesar del peligro y de que hay menos profesores activos. Nanda les ofrece apoyo visitando el campus para “charlar”. Aunque a menudo verifican su identidad y le hacen preguntas, se le permite entrar a visitar a sus “amigos” para tomar un zumo o un café en la cantina. 

Hay días que se reúnen con él hasta quince personas en la mesa. Hablan de la vida y la fe y él responde a sus preguntas. También consigue a veces utilizar copias impresas de algunos versículos de la Biblia para guiar la conversación.  

Los fines de semana abre las puertas de su casa para que algunos de estos estudiantes vengan a adorar a Dios y a estudiar la Biblia juntos. 

Nanda tampoco se ha rendido con los campamentos. Es una situación difícil: había organizado un campamento para cuarenta estudiantes, pero tuvo que cambiar la ubicación en el último momento por razones de seguridad y reducirlo a un retiro de un día. Aun así, asistieron 25 estudiantes. 

“Fue de gran bendición. Algunos provenían de trasfondos budistas. Y muchos que provenían de trasfondos cristianos solo habían leído la Biblia como un deber. Todos dijeron que nunca habían tenido la oportunidad de estudiar las Escrituras de la forma en la que lo hicimos”. 

Hacer frente al caos en la vida de los estudiantes del mañana  

Nanda también habló hace poco en un campamento de jóvenes de una iglesia, donde un joven tuvo un encuentro con Jesús y rompió con su adicción a las drogas. Sus padres estaban tan agradecidos que invitaron a Nanda a organizar un “campamento” de una semana para su hijo… ¡en su propia casa! Nanda aprovechó para incluir a otro joven que había dejado los estudios. 

“Muchos jóvenes sienten que ya no tienen futuro. Algunos empiezan a tomar drogas mientras que otros se quedan aislados en casa. Es maravilloso que Dios esté obrando en sus vidas”. 

Después de que el sistema educativo colapsara y el ejército impusiera un currículum basado en el budismo, Nanda y su esposa empezaron a dar clase a sus hijos en casa. Otras personas se unieron a ellos y hoy en día asisten más de setenta personas. Se ha convertido en una escuela privada con un currículum basado en la Biblia. 

Las autoridades exigieron, y después denegaron, el registro de la escuela. Por suerte, la organización regional aceptó una apelación que mostraba que los estudiantes habían mejorado académicamente. Pero el papeleo lleva meses atrancado en el Ministerio de Educación. 

No obstante, tanto en la escuela como en la universidad, el equipo confía en una autoridad mayor: 

“Estamos muy agradecidos por sus oraciones y esperamos que Dios nos permita abrir de nuevo las puertas que se han cerrado”.

  • Da gracias a Dios por la fidelidad de este movimiento estudiantil, en medio del dolor, del trauma y de las incertidumbres de los últimos seis años. Ora por los estudiantes que están conectando con las Escrituras por primera vez: que encuentren vida en Jesús y que Su gozo y paz crezca en ellos. 
  • Ora por la seguridad y el bienestar de los miembros del movimiento y por una resolución pacífica y justa para la crisis política del país. 
  • Ora por el futuro de la escuela. El registro oficial no es el único obstáculo: muchos padres no pueden permitirse el bajo precio de la matrícula, y el coste de la importación y las normas de aduanas limitan el acceso a los materiales.  

*Se ha cambiado el nombre para proteger su identidad. 

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