Canadá: Cortando la ansiedad

Steve* se ha sentido ansioso durante días, está apesadumbrado por la presión de encontrar trabajo como estudiante. El currículum perfecto. Infinidad de solicitudes de empleo. La tensa espera. Entrevistas aterradoras. Una competencia clara.

Entonces, vio una publicación de Instagram:

La publicación era de la cuenta de su grupo local de IFES, el grupo de IVCF Canadá en la Universidad de Victoria.

Mientras la leía, se dio cuenta de algo.

El lamento le llegó al alma:

«¿Por qué es tan agotador solicitar colaboraciones?»… «¿No deseabas que el trabajo fuera significativo? / Todo esto parece ser espinas y cardos».

Se sumó a su arrepentimiento:

«Confieso mi necesidad de dominar la creación… Confieso mi miedo a mi vocación humana, con su mortalidad y sus limitaciones… Confieso los temores que albergan mis cavilaciones»

Y descansó en esta confianza:

«Tu amor es firme, tu ira tardía; revísteme con tu paciencia / Como Pastor Supremo, tu reino está lleno de bondad».

Steve envió un mensaje de texto al obrero de su grupo, Alan.

Quería que supiera que aquella oración había cortado su ansiedad. Las palabras en la pantalla le habían ayudado a reconocer que Dios estaba con él en su búsqueda de un empleo.

A lo largo de la siguiente semana, Steve repitió esas palabras en sus oraciones mientras esperaba respuestas. Encontró fuerzas para perseverar otros dos meses.

Como autor de la oración, Alan estaba encantado. Durante los últimos dos años, se han publicado unas 30 de sus oraciones en el perfil de uvic_ivcf. Nos relata:

«La era digital nos ha brindado nuevas oportunidades. Los espacios personales y privados de los estudiantes —sus habitaciones, cocinas y desplazamientos— pueden convertirse en lugares similares a un templo donde se siente la presencia de Dios y se responde a dicha presencia».

Alan no pretende que estas «liturgias digitales» sustituyan al ministerio presencial, sino que las ve como «un puente» que ayuda a su querida comunidad universitaria a conectar la fe con todos los aspectos de la vida; ya sea uno de esos lunes en los que parece que todo se desmorona o uno de esos momentos en los que sientes que no has estudiado suficiente.

Nos explica:

«Empiezo por escuchar a los estudiantes con los que me reúno, sus historias y sus miedos. Mientras intercedo por ellos, el Espíritu Santo me impulsa a empezar a escribir. Intento entretejer sus historias con los relatos bíblicos acerca de quién es Dios y cómo sus vidas se relacionan con Su historia».

El medio digital ofrece una ventaja adicional:

«Un papel impreso puede acabar metido en un bolsillo y olvidarse, pero, ahora, estas oraciones están en un lugar donde no se pierden tan fácilmente. Como un fresco en una basílica, son de acceso público, tanto para esta generación como para las futuras».

Por tanto, tenemos una oportunidad para que se corte la ansiedad de más personas y encuentren una mayor paz en Cristo.

  • Demos gracias porque esta comunidad universitaria combina la vida comunitaria presencial con el ministerio digital en su aprendizaje y su testimonio. Demos gracias a Dios por el testimonio de Steve y por las oraciones de Alan en Instagram.
  • Oremos por las cinco «casas comunitarias» que sirven de centros para la evangelización a través de la hospitalidad. «Son un espacio para que los nuevos estudiantes se sumerjan en el testimonio vivo de la obra de Cristo en la cruz». Oremos para que los estudiantes con curiosidad espiritual y quienes no son religiosos participen en estudios bíblicos y se comprometan a seguir a Jesús.
  • Oremos por los estudiantes cristianos que luchan contra una mentalidad «de supervivencia», para que imaginen cómo convertirse en comunidades prósperas y fieles, empoderadas por el Espíritu Santo.

*Se ha modificado el nombre por motivos de privacidad.

Todas las historias del Prayerline