Reseñas de libros: El sacerdocio de todos los estudiantes* 

Jessica A. Udall

El sacerdocio de todos los estudiantes: Fundamentos históricos, teológicos y misiológicos de un ministerio* por Timothée Joset. Carlisle, UK: Langham, 2023 pb., 409 págs., bibliog. 

En décadas anteriores en el mundo moderno, al que tanto le gusta la innovación, casi no ha habido tiempo para volver la vista atrás y considerar las raíces de los fenómenos sociales. Sin embargo, en el clima actual de desorientación y desequilibrio generales -tanto dentro como fuera de los círculos cristianos- parece que hay una tendencia reciente en el mundo evangélico: llevar a cabo una investigación e indagación históricas con el objetivo de dar sentido a las realidades actuales. El libro de Timothée Joset, El sacerdocio de todos los estudiantes, encaja en esta categoría. No solo ofrece un vistazo a los orígenes y al desarrollo de la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos (International Fellowship of Evangelical Students – IFES), sino que también arroja luz a temas importantes, controversias y retos dentro de la iglesia cristiana mundial y la sociedad globalizada en general. El libro comienza con un resumen general de la historia de IFES, aunque el autor admite que es una tarea difícil porque IFES es una organización enorme que está presente en muchísimos lugares variados alrededor del mundo. Joset esboza su nacimiento y crecimiento tanto cronológicamente como con respecto al desarrollo de sus ideas sobre “la teología (la legitimación de la misión de IFES), la eclesiología (la legitimación de la forma de la misión de IFES) y la universidad (el contexto de la misión de IFES)” (pág. 5). Sugiere que “así como Pablo utilizó el sistema imperial romano para extender su mensaje, IFES utiliza el sistema universitario” (pág. 153). 

El hecho de que Joset recurra a abundantes fuentes primarias demuestra que está comprometido con una presentación imparcial los hechos. Les da a los críticos de IFES una voz prominente, junto a sus defensores, y en última instancia sostiene que una eclesiología misional “legitima un ministerio en el campus que es la encarnación contextual de la misión de la iglesia y no algo que exista en paralelo o que potencialmente sea secundario” (pág. 359). 

Joset se adentra en la actividad diaria IFES y también en las “cuestiones teológicas, eclesiológicas y misiológicas” (pág. 169), que inevitablemente surgen y siguen surgiendo. Esta actividad incluye dar testimonio, la oración, la lectura bíblica y la comunión, que Joset explica en el marco de los temas de la inmediatez, la mediación y la participación. Joset sugiere que estos temas demuestran “la lógica implícita del ‘sacerdocio de todos los creyentes’ que trabaja en IFES” y que mantiene que “como los estudiantes de IFES tienen una relación directa con Dios (inmediatez), pueden ser testigos de primera línea (mediadores) de Cristo en sus campus … en el contexto de su membresía de [y, por tanto, participación en] la comunidad de IFES además de en la iglesia” (pág. 181). 

el libro de Joset surge en buen momento para describir de forma honesta una organización que ha luchado y tenido éxito a la hora de extenderse por todo el mundo, basándose en la colaboración intercultural recíproca y con un intercambio mutuo de ideas y prácticas en las diferentes iteraciones étnicas.

Ya sea con la formulación inicial de la base doctrinal de IFES o con la articulación gradual -basada en preguntas y contribuciones del número cada vez mayor de miembros en todo el mundo- de la eclesiología misional de IFES, Joset defiende que IFES trabaja con la presuposición del sacerdocio de todos los creyentes. Después echa un vistazo al trasfondo bíblico y teológico de esta doctrina, incluyendo intencionalmente fuentes no evangélicas para defender que la doctrina tiene un “consenso ecuménico creciente” (pág. 253). También va más allá del binomio iglesia/organización paraeclesiástica para demostrar que IFES se ve a sí misma como “la representación natural y contextual en la universidad de una forma misional de ver la iglesia” (pág. 238), en el que los estudiantes sirven en un papel de peregrinos y sacerdotes participando en la misión de Dios en el campus, puesto que el Nuevo Testamento “da testimonio de que ahora los derechos de sacerdocio se han extendido al pueblo entero de Dios” (pág. 252). 

Para terminar, Joset ofrece un camino para el futuro de IFES y el cuerpo global de Cristo: la doctrina del sacerdocio de todos los creyentes -con los temas relacionados del acceso inmediato a Dios y el papel de mediador entre Dios y los académicos y el mundo global- puede permitir conversaciones más constructivas sobre temas como la naturaleza autóctona y contextual de IFES. 

Según Joset, si vemos el ministerio universitario como parte de la función de sacerdocio que tienen todos los creyentes, operará de forma apostólica y no competirá con el ministerio de la iglesia local en comunidades donde haya una universidad y además será una parte íntegra de este ministerio. A partir de esta convicción, podemos empoderar a los líderes estudiantiles para que estudien y compartan la Palabra de Dios por su cuenta. También podremos animarlos a aprender de otras personas, incluyendo los líderes tanto de la iglesia global como de las iglesias locales de su comunidad. Para ello es necesario gestionar de forma sabia las tensiones que puedan surgir entre “los binomios contrapuestos de iglesia-organización paraeclesiástica, con-sin formación académica, con-sin experiencia, religioso-laico y joven-viejo” (págs. 357-358). 

A medida que la iglesia global sigue gestionando tensiones similares y experimentando el cambio del norte global al sur global, el libro de Joset surge en buen momento para describir de forma honesta una organización que ha luchado y tenido éxito a la hora de extenderse por todo el mundo, basándose en la colaboración intercultural recíproca y con un intercambio mutuo de ideas y prácticas en las diferentes iteraciones étnicas. Este libro resultará útil a todas las personas que trabajan en el ministerio universitario y también a aquellos que se preocupan por la tensión perenne entre la iglesia y las organizaciones paraeclesiásticas. Tanto Joset como IFES cuestionan esas categorías y proponen que “una comunidad [como IFES] no es una iglesia local alternativa, sino la manifestación de la iglesia invisible en el campus” (pág. 217). 

* Las referencias a las páginas que figuran en esta reseña corresponden a la versión original del libro en inglés y podrían variar en otras versiones del libro en otros idiomas. 

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