Tú decides

Una graduada reflexiona sobre la fe y los estudios

El verano pasado terminé la carrera. Me dieron el título y celebré el hecho de que había llegado a su fin otra etapa emocionante de la vida. Al pensar en los cuatro años que pasé en la universidad, me sentía satisfecha por lo que había logrado: había entregado tantos trabajos, hecho tantos exámenes, leído tantos libros, adquirido tanta experiencia y conocido a tantos amigos.

Pero al mismo tiempo, en el fondo sentía que podría haber sacado más de estos años. Vamos a ser sinceros: yo siempre he sido un poco vaga como estudiante. Calculaba el mínimo esfuerzo que tenía que hacer para sacar buenas notas. Quizás tenía esta actitud porque en algún momento de la vida había perdido las ganas de ser disciplinada. Quizás simplemente no me gustaba hacer trabajos para la universidad. O quizás fue porque durante los años que pasé en la carrera participé en un movimiento estudiantil cristiano dinámico y emocionante y a veces ponía estas reuniones, campamentos o actividades por delante de mis estudios. Por la razón que sea, tengo que admitir que nunca me esforcé 100% en mis estudios. No me interesé por estar al día con la actualidad en mi área de estudio. Simplemente “toleré” los estudios con poco entusiasmo.

Desde entonces he tenido más tiempo para reflexionar sobre ello.

En la carta a los colosenses, Pablo dice:

“Porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él. Él es anterior a todas las cosas, que por medio de él forman un todo coherente”. Colosenses 1:16–17, NVI

Esto nos dice que todas las cosas, incluyendo nuestra área de estudio, han sido creadas y existen para Cristo. Esto significa que profundizar en nuestros estudios no es una pérdida de tiempo. Al contrario, a medida que investigamos más en nuestro campo de estudio, definitivamente nos encontraremos con Cristo allí.

He notado que a menudo, cuando hablamos de la motivación para estudiar, los cristianos no difieren mucho de los no creyentes. Incluso a veces son los seguidores de Cristo los que quieren que pase su experiencia universitaria cuanto antes y que sea muy fácil, no participan en debates universitarios ni investigan demasiado en su campo académico. ¿Será porque la universidad enseña muchas cosas “no cristianas” que preferiríamos no investigar, para proteger nuestra mente cristiana? ¿O es porque no nos importa demasiado lo que está ocurriendo en el ámbito académico y hay cosas más importantes que hacer, como el ministerio de la iglesia? Yo conozco esta manera de pensar; durante mucho tiempo fui este tipo de estudiante.

Pero, ¿para qué estudiamos una carrera o cuál debería ser la motivación para hacerlo? Para los cristianos debería ser mucho más que sacarse un título. A través de los estudios podemos conocer más a nuestro Creador y su historia en este mundo. Todas las disciplinas académicas muestran de alguna forma el milagro de la creación, las consecuencias trágicas de la caída y la esperanza futura para la redención del mundo. Por ejemplo, un estudiante de medicina puede maravillarse con la forma en la que ha creado Dios el cuerpo humano y al investigar sobre enfermedades graves puede descubrir lo mucho que este mundo se ha desviado del camino marcado por Dios. Los ingenieros y científicos pueden llegar a conocer a Dios como el ingeniero todopoderoso. Los estudiantes de arte pueden ver al autor de la creatividad. Físicos: el que creó y sostiene el universo. Maestros: la fuente de toda sabiduría y el mayor maestro de todos, Jesucristo. Filólogos: un Dios que creó el mundo por medio de su Palabra y contó su historia por medio del libro más influyente de la historia.

¿Y si Dios nos ha puesto en la universidad con un propósito mayor? ¿Y si quiere que seamos fieles en nuestros estudios, que dejemos de distanciarnos de lo que creemos que no merece nuestra atención como cristianos y empezamos a pensar: cómo puedo participar en esto y ser de bendición? ¿Cuáles son las necesidades y retos actuales en mi campo de estudio y en mi universidad? ¿Cómo puedo hacer que sea un lugar más justo?

¿Qué tipo de estudiante quieres ser? ¿Uno que pasa rápidamente por todos los años de carrera prácticamente sin conectar con el ambiente en el que estudias, porque siempre hay cosas más “cristianas” a las que prestar atención? ¿O quieres ser 100% cristiano Y 100% estudiante: un estudiante que no está desaprovechando la oportunidad de glorificar al Señor con su carrera y de traer luz y justicia al ámbito académico en el que estudia? Tú decides.

Elīna, trabajadora social; graduada de LKSB Letonia.


Elīna fue una de las 22 participantes que asistieron a la consulta de IFES de Retos Importantes en Alemania a principios de año y compartió estas reflexiones como respuesta a este encuentro. En 2018 tuvieron lugar consultas regionales de “Retos importantes” en Europa y América Latina. Organizadas en colaboración con los movimientos locales, estas consultas han reunido a personas de diferentes países para compartir y aprender juntos acerca de retos a los que se enfrentan los cristianos en la universidad.

El proyecto de “Retos importantes” tiene el objetivo de fomentar, entre profesores, estudiantes y obreros de IFES, el diálogo y una forma teológica de abordar las preguntas que surgen en la universidad. Leer más en la página web de Conectar con la Universidad.

El nuevo curso de aprendizaje on-line de IFES “Una introducción a Conectar con la Universidad”, explora estas preguntas con citas, lecturas, vídeos, cuestionarios y hojas de trabajo provocadoras.

Empezará en augusto de 2018. Disponemos de plazas limitadas, regístrate antes del 15 de julio de 2018. Dirígete a engagingtheuni@ifesworld.org para registrarte o conocer más.

Esta breve animación te ayudará a pensar acerca de cómo podrías conectar con la universidad como un cristiano.

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