Michal-Parzuchowski

Escalando montañas

Caminando con los estudiantes de Asia Central

Cuando llegamos a la cima ya era de noche. Exhaustos por la caminata y empapados a causa de la lluvia incesante, decidimos armar las tiendas. Tardamos más de lo que pensábamos, pues ningún estudiante había ido de acampada antes. No estaba yendo muy bien. Después de una noche lluviosa y fría, al salir de nuestras tiendas nos dimos cuenta de que la leña estaba mojada. Tardamos más de dos horas en conseguir encender el fuego.

Regresamos a nuestros coches convencidos de que este sería el primer y último campamento estudiantil. Sin embargo, para nuestro asombro, a los estudiantes les había gustado: ¡Tenemos que repetirlo!

Una puerta abierta

Unos años más tarde, todavía seguimos viviendo en Asia Central y llevando a estudiantes y graduados de excursión a las montañas. Hemos podido comprobar que es una forma especialmente eficaz para entablar relaciones. Los métodos comunes para impulsar una obra pionera no funcionarían aquí: no se nos permite dentro del campus, no podemos organizar semanas de misiones ni tampoco repartir evangelios.

Sin embargo, ir de excursión a la montaña abre puertas. Lejos del trajín de la vida diaria en la ciudad, de otras personas que puedan oír las conversaciones y de padres controladores, las montañas dan espacio a los jóvenes. Espacio para pensar, hablar y considerar temas espirituales. Cada mañana empezamos con un breve devocional y les damos un versículo para memorizar, junto con algunas preguntas para debatir mientras caminan. Es suficiente para iniciar conversaciones.

Caminos libres

Recientemente, estaba de excursión con algunos estudiantes. Yo y uno de los estudiantes llegamos a la cima 20 minutos antes que los demás, así que decidimos sentarnos. Nos habíamos conocido el día antes, pero el hecho de haber caminado juntos había creado una confianza mutua. Se giró hacia mí y dijo: “¿Te puedo hacer algunas preguntas?”

En otro momento, cuando el grupo estaba estudiando el libro de Ruth, un estudiante se me acercó y empezamos a caminar juntos. Me preguntó: ¿Qué significa ser un hombre bueno? Y más tarde: Como padre, ¿cómo se consigue un equilibrio entre educar a los hijos sin controlarlos? Estas preguntas ofrecían un camino libre para explicar claramente las verdades esenciales del evangelio.

Aaron Burden – Unsplash

Repitiendo patrones

En este contexto, las preguntas del estudiante eran especialmente pertinentes. El abuso doméstico es sumamente alto en este país. La mayoría de mujeres son víctimas de abuso emocional o físico en manos de sus maridos. Se casan jóvenes: las chicas tienden a casarse antes de graduarse y los chicos justo después. Demasiado a menudo, repiten los mismos patrones que han visto en los matrimonios de sus padres.

A menudo, las jóvenes esposas nos hablan del abuso que sufren. Es desgarrador. Sin embargo, no nos es fácil hacer frente a los maridos. En esta cultura, si les decimos a los maridos que sabemos lo que está pasando, se sentirán avergonzados y es probable que castiguen a sus mujeres por haberlo revelado. La policía no hace nada y prácticamente no existe ningún servicio para ayudar a la mujer abusada. Es demasiado común como para considerarlo un problema.

Signos alentadores

Algunas parejas jóvenes acuden a nosotros para que las ayudemos. Quieren cambiar. No quieren repetir los errores de sus padres. Ven en nosotros una pareja que de verdad se quiere mutuamente y quieren saber por qué y cómo conseguirlo. Ello ha abierto puertas para leer la Biblia con varios graduados jóvenes.

La forma en la que criamos a nuestros hijos también ha dado lugar a preguntas. En esta cultura, la relación más estrecha no es entre marido y mujer, sino entre madre e hijo. Un joven que conocemos se divorció de su mujer porque su madre se lo había mandado. Es muy común que las esposas sufran el abuso de sus suegras, además del de sus maridos. Sin embargo, nos anima el hecho de que algunas esposas jóvenes nos pregunten cómo pueden evitar cometer los mismos errores con sus hijos. Esperamos que sus familias sean diferentes dentro de una generación.

Nuestro sueño

El trabajo es muy lento. Pero hemos decidido quedarnos porque creemos en el ministerio estudiantil. Creemos que es bueno para la iglesia. Aquí, la iglesia local es minúscula y, mayoritariamente, clandestina, ya que sufre persecución. Lamentablemente, a pesar de ser pequeña, existen problemas de desconfianza y divisiones entre iglesias. Anhelamos ver un movimiento nacional fuerte y establecido que es una bendición para la iglesia local, donde los graduados se conviertan en miembros de la iglesia y colaboren juntos para el avance del reino de Dios en esta nación.

Obra pionera

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