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Cuando los menos alcanzados se encuentran con Jesús

El ministerio de estudiantes internacionales en Europa del Este

Nos conocimos en el supermercado. Sahib* había venido a Europa del Este como posgraduado desde Oriente Medio para estudiar ingeniería. Comenzó a asistir a nuestro club de estudiantes internacionales. Un día, Sahib se enteró de la celebración de la conferencia nacional de IFES. Quería ir.

“Este club es para estudiantes de todo tipo de contextos y creencias. Pero la conferencia es para cristianos”, le expliqué.

Sin embargo, el insistió y se apuntó. Era el único musulmán entre 200 cristianos. Durante esos días, escuchó la predicación del evangelio una y otra vez. ¡Incluso vino a una charla sobre cómo compartir el evangelio con musulmanes! ¿¡Qué pensaría!? Los nervios me comían. Sin embargo, al final de la conferencia, Sahib me compartió su historia.

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La historia de Sahib

Hace algunos años, el hermano de Sahib había muerto trágicamente en un accidente. Su padre, que nunca pudo superar el dolor, murió seis meses más tarde. Sahib y su familia adoptaron a su sobrino, el hijo de su hermano fallecido. El año pasado, mientras trabajaban en un campamento militar, dos coches del ISIS explotaron tan solo a unos metros de donde estaban él y su sobrino. Sahib sobrevivió milagrosamente, pero su sobrino, por desgracia, murió. Tras perder a tres de los miembros más cercanos de su familia, cayó en profunda depresión. Se preguntaba por qué seguía vivo. Movido por la desesperación, decidió mudarse al extranjero para reemprender los estudios.

Pero, según me contó, algo había cambiado en la conferencia. De repente notó que la depresión y la oscuridad se disipaban. Sintió como si despertara. “No es casualidad que estés vivo”, le dije. “Creo que Dios te salvó la vida por alguna razón”.

Poco después, Sahib empezó a reunirse con el grupo de IFES de su ciudad y a asistir a estudios bíblicos y a cultos. Todavía no ha recibido a Cristo, pero creemos que Dios está trabajando en él.

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El dilema de Kasim

La decisión de abrazar la fe cristiana implica muchas cosas para los musulmanes. Puede significar no volver a ver a su familia o regresar a su país natal. Si regresan, podrían enfrentar persecución extrema, una gran falta de comunidad y oportunidades limitadas a nivel profesional y matrimonial, así como el doloroso rechazo de sus familiares. No me atrae la idea… Pero ¿cómo voy a dejar de lado a la gente que amo? Ese era el dilema de Kasim*.

Es de Asia Central. En su país, se controla mucho a los estudiantes internacionales mientras están en el extranjero, y cuando regresan les inspeccionan el móvil y el equipaje. Durante su estancia, Kasim conoció a cristianos y se involucró en el grupo internacional. También comenzó a leer la Biblia en sesiones privadas con un pastor de la ciudad. Gracias a Dios, recibió a Cristo y se bautizó en secreto. Pese a los peligros, comenzó a compartir el evangelio con sus amigos de la residencia estudiantil. Y entonces llegó el punto de inflexión.

Kasim soñaba con mudarse a algún país de Europa del Este para cursar un máster. ¡Incluso había estudiado ya el idioma! Pero cada vez estaba más convencido de que su responsabilidad era volver a su país de origen y hablar a sus allegados del regalo más importante que había recibido aquí. Si se iba de nuevo al extranjero, ¿cómo podría hablar de Jesús a su familia y amigos?

Así pues, Kasim regresó a casa para completar su servicio obligatorio en el ejército. Gracias a Dios, espiritualmente está bien. Oramos para que en el futuro tenga la oportunidad de impulsar el ministerio estudiantil en su país.

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Oportunidades sin parangón

Las oportunidades que se nos están abriendo en Europa del Este no tienen punto de comparación. Estudiantes de 17 países diferentes asistieron al evento evangelístico de Navidad. Muchos provenían de lugares desesperadamente inalcanzados. Nuestros contextos también entrañan sus desafíos, pero son más abiertos que en muchos de esos países.

“Cada semana organizamos actividades a las que pueden asistir estudiantes internacionales para socializar, disfrutar de las amistades en un ambiente seguro, aprender sobre la cultura local, discutir sobre distintos temas, mejorar el idioma y, si les apetece, leer la Biblia juntos. Oramos para que muchos más estudiantes de esta generación conozcan al Señor, igual que Kasim”.

Reflexiones de un obrero de IFES que trabaja con estudiantes en Europa del Este

Puertas Abiertas registra la persecución que sufren los cristianos en su Lista de Observación Mundial. Los diez países donde hay más persecución han enviado a 220.647 estudiantes a completar sus estudios en el extranjero en 2016, según las estadísticas publicadas por la UNESCO. Ora con nosotros para que estos estudiantes internacionales entren en contacto con cristianos, oigan el evangelio durante su tiempo en el extranjero y regresen a casa para compartir su fe con los que viven en tinieblas.

*No es su nombre real.

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