El Salvador: Ningún campo será olvidado

Gracias a este trabajo, he visto de cerda que la verdad de Dios no se olvida de ningún campo.”  

Cuando Mayerlis comenzó sus estudios de medicina, no pudo unirse a un grupo de MUC El Salvador en su universidad en San Miguel. Simplemente, porque no había ninguno.   

Aunque la región oriental llegó a tener un ministerio estudiantil floreciente, la pandemia cambió el panorama. Los grupos se esforzaban por reunirse virtualmente, pero los estudiantes se graduaban y seguían hacia delante, por otro lado, la distancia hasta El Salvador (el centro del ministerio) limitaba el apoyo que recibían de los obreros. 

Con el paso del tiempo, los grupos de MUC se secaron.  

Hoy en día, Mayerlis y Sindy, una obrera recién nombrada para esta zona, están sirviendo en este terreno infértil y están viendo la mano vivificadora de Dios. 

Sindy comenta que el reto va mucho más allá de los efectos de la pandemia y el terreno parece seco duro.  

Comenta que muchos estudiantes muestran apatía cuando se les habla de Jesús. La idea de estudiar la Biblia juntos les parece “tedioso y extraño”, especialmente, cuando la motivación para estar en la universidad de la mayoría está relacionada con el trabajo. Nos relata su propia experiencia:  

Al principio, creía que la universidad era un lugar dónde equiparme para mi futura profesión. Hace cuatro años, habría dicho “Estoy aquí para estudiar y prepararme para el mundo laborar”, jamás imaginé que Dios me usaría en la universidad para compartir el Evangelio”.  

Mientras estudiaba en UNIVO, Sindy asistió al evento nacional de MUC y Dios le retó a ver un campo misionero. Al volver, invitó a algunos compañeros de clase a un grupo de estudio bíblico… ¡y vinieron!  

Mayerlis ha visto un patrón similar en la Universidad de El Salvador (UES):   

Tras la pandemia, los estudiantes se sentían más aislados, más centrados en los estudios y más inseguros en sus relaciones interpersonales. Revivir a los grupos ha sido como arar tierra seca. Primero, teníamos que reconstruir amistades y formar la comunidad”. 

De cara a tender puentes, Mayerlis y Sindy están buscando formas creativas de conectar con sus campus. Por ejemplo, en febrero, ofrecieron a los demás “cartas de amor” con versículos bíblicos llenos de amor.  

Unas palabras que se necesitaban de manera desesperada. Muchos estudiantes afrontan presión económica y luchan contra la ansiedad y la soledad y, con frecuencia, las familias se ven separadas por la migración.  

Mayerlis realiza un seguimiento con todos los que muestran interés, les invita a compartir tentempiés, les brinda un lugar seguro y les anima a explorar las Escrituras. Ahora, los estudios bíblicos inductivos han vuelto a ser un evento semanal en los campus.  

No solo estamos reabriendo grupos. ¡Estamos reclamando el terreno! Las conversaciones comienzan hablando sobre las tareas y acaban reflexionando acerca de los propósitos de Dios. Sentados en el medio del campus, con las Biblias abiertas, hablando el nombre de Dios de forma natural en la universidad. ¡Así reclamamos el terreno para el Reino!”. 

  • Demos gracias por Sindy y Mayerlis y por el avivamiento de los grupos en UNIVO y en la región este de El Salvador. Sindy también ofrece su apoyo a un nuevo grupo en otro campus (UGB). Ora para que estos tres grupos florezcan y crezcan.  
  • Pide para que los estudiantes respondan a la campaña evangelística, que miren más allá de sus estudios y carrera profesional para ver cómo Dios está trayendo Su propósito a todo. Un estudiante le dijo a Sindy, “Solo estoy aquí para conseguir mi título, pero me siento vacío”.  
  • Demos gracias a Dios por la visión pionera de MUC y por la beca Creciendo Juntos que ha capacitado a este ministerio. Ora para que la provisión de fondos continua que siga sosteniendo al movimiento. Ora también para que los estudiante y obreros de todo IFES asuman la idea de que “ningún terreno será olvidado”.  

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